
Sumesh Patel, presidente de SITA para Asia-Pacífico, expuso las tecnologías que modificarán la experiencia de los pasajeros en los aeropuertos durante las próximas décadas y sostuvo que la industria aérea enfrenta un cambio estructural que obliga a replantear procesos, infraestructura y coordinación operativa.
Expresó que el transporte aéreo atraviesa una etapa de crecimiento sostenido. En Asia-Pacífico, las terminales reciben más viajeros de los que pueden atender con sus instalaciones actuales y con plantillas limitadas. Este escenario presiona a los operadores para buscar soluciones que permitan procesar mayor volumen sin ampliar de inmediato la capacidad física.
Patel señaló que los ajustes menores no resuelven el problema. Propuso concebir el viaje como una red conectada donde personas, procesos y espacios funcionen bajo una misma plataforma digital. Bajo este enfoque, la información fluye entre aerolíneas, aeropuertos y autoridades para reducir tiempos y anticipar interrupciones.
Las proyecciones del sector apuntan a un aumento constante del tráfico global de pasajeros hacia el final de la década. Ante este panorama, los aeropuertos priorizan herramientas de autoservicio, biometría y aplicaciones móviles.
SITA reportó que más de la mitad de las terminales invierte en estas tecnologías y que las aerolíneas planean incorporar procesos biométricos en sus operaciones en los próximos años.
Además de los puntos de contacto con el usuario, los operadores integran inteligencia artificial, visión por computadora y aprendizaje automático para planificar recursos y responder a contingencias. Estas soluciones dependen de infraestructura informática robusta y de esquemas de ciberseguridad que protejan datos sensibles y garanticen continuidad operativa.
Los mayores cuellos de botella para el pasajero se concentran en mostradores de documentación, filtros de seguridad, migración y puertas de embarque. Para reducir esos tiempos, varios aeropuertos implementan reconocimiento biométrico que valida la identidad sin documentos físicos.
Terminales como Aeropuerto Internacional de Pekín Capital, Aeropuerto de Bangkok Suvarnabhumi y Aeropuerto de Singapur Changi ya aplican estos sistemas para acelerar el tránsito de pasajeros y mantener controles de seguridad.
La modernización también alcanza el diseño físico. Herramientas de simulación permiten modelar el flujo de personas antes de construir o remodelar terminales. Con estos análisis, los aeropuertos ajustan distribución de áreas, ubicación de filtros y asignación de puertas. La meta consiste en coordinar el entorno digital con el espacio arquitectónico para evitar congestión.
El avance tecnológico enfrenta retos regulatorios y comerciales. El intercambio de datos personales exige marcos de privacidad, protocolos de anonimización y acuerdos entre actores que históricamente operaron de forma aislada.
“La colaboración entre sector público y privado resultará clave para crear estándares comunes. Mientras que la combinación de IA, biometría e integración de sistemas definirá el futuro del viaje aéreo y permitirá a los aeropuertos atender la demanda sin sacrificar seguridad ni eficiencia”, añadió el directivo.







