
El aeropuerto de Milán-Bérgamo, gestionado por SACBO, considerado el tercero con mayor tráfico en Italia, alcanzó el nivel 4 del Programa de Acreditación de Huella de Carbono en Aeropuertos (ACA).
Su incorporación a este esquema comenzó hace más de una década con el propósito de avanzar hacia la meta de emisiones netas cero en todas las actividades bajo su gestión directa para 2045.
El reconocimiento de nivel 4 se otorga a las terminales que logran una reducción constante de emisiones de CO2 y que, además, integran a toda la comunidad aeroportuaria en el esfuerzo por la acción climática.
En el caso de Milán-Bérgamo, este proceso involucra a aerolíneas, operadores, proveedores, autoridades locales y socios estratégicos. Una de las medidas más relevantes fue establecer un objetivo de reducción absoluta de emisiones de carbono a largo plazo, alineado con las metas internacionales de cambio climático.
Para cumplir con estos compromisos, el aeropuerto adoptó biocombustibles como alternativa temporal y avanza hacia la electrificación completa de su flota de equipos de apoyo en tierra. El plan incluye que todas las unidades de energía en tierra operen de forma eléctrica en 2030.
También se impulsa el uso de energías renovables con la instalación de paneles solares en estacionamientos y la adquisición de electricidad proveniente de fuentes 100 % verdes, en acuerdo con su proveedor energético.
En materia de climatización, se instalaron bombas de calor y calderas eléctricas con pilas de combustible que funcionan con energía renovable, con el fin de eliminar emisiones derivadas de la calefacción de agua.
Giovanni Sanga, presidente de SACBO, señaló que esta certificación respalda la estrategia de la compañía. Explicó que las medidas aplicadas abarcan desde la reducción de emisiones de CO2 hasta la digitalización y la modernización de la infraestructura, además de nuevas metodologías operativas destinadas a disminuir los tiempos de espera en tierra con motores encendidos.







