
El accidente de un avión carguero de Amazon en el Aeropuerto Internacional de Miami reabrió el debate sobre la conveniencia de instalar sistemas de frenado con materiales de ingeniería (EMAS) al final de las pistas, una tecnología que, de acuerdo con información de The New York Times, ha permitido detener a decenas de aeronaves que se salieron de las pistas en Estados Unidos.
En un reporte de Karoun Demirjian, el diario señaló que el aeropuerto de Miami no cuenta con este sistema, pese a que la Administración Federal de Aviación (FAA) recomienda su utilización desde hace más de dos décadas.
Los EMAS están diseñados con materiales triturables que se colapsan bajo el peso de una aeronave y ayudan a reducir su velocidad cuando rebasa el final de una pista. Desde la década de 1990, estos sistemas se han instalado en al menos 70 aeropuertos estadounidenses y han detenido 26 aeronaves que transportaban en conjunto a 497 pasajeros, según datos de la FAA.
La agencia ha sostenido que estos sistemas han demostrado su efectividad, aunque no exige su instalación en todos los aeropuertos. La regulación estadounidense contempla como alternativa áreas de seguridad de pista de al menos 305 metros de longitud y 152 metros de ancho, dimensiones que, de acuerdo con la FAA, cumple el Aeropuerto Internacional de Miami.
Por ello, la ausencia de un EMAS en esta terminal no representa, por sí misma, un incumplimiento de las normas federales.
Sin embargo, el accidente podría llevar a revisar si las actuales condiciones son suficientes en determinados aeropuertos. Jennifer Homendy, presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), señaló que determinar si estos sistemas deberían instalarse de manera más amplia será parte de la investigación del accidente.
El funcionamiento de un EMAS también depende de las condiciones en las que una aeronave llega al final de la pista. De acuerdo con el análisis citado por The New York Times, el Boeing 767-300 involucrado en el accidente habría abandonado el área pavimentada a una velocidad cercana a 207 kilómetros por hora, superior a la velocidad para la que están diseñados estos sistemas, de alrededor de 129 kilómetros por hora.
Por ello, especialistas consultados por el diario señalaron que todavía no es posible determinar si un EMAS habría evitado el accidente, aunque algunos consideran que pudo haber reducido la velocidad del avión y, con ello, la gravedad del impacto.







