
Rolls-Royce compartió que el G800 voló junto a un G700 especialmente modificado, también equipado con motores Pearl 700 y que fue transformado en un laboratorio aéreo para la medición de emisiones.
Los investigadores obtuvieron mediciones precisas en condiciones reales de las partículas emitidas y de las características atmosféricas relacionadas con la formación de estelas de condensación a altitudes superiores a las que alcanzan la mayoría de los aviones comerciales, aunque habituales en la aviación ejecutiva.
El objetivo de la campaña fue aislar la influencia de las diferentes composiciones de combustible sobre las emisiones distintas al CO2 y para ello el equipo comparó el combustible convencional Jet-A, una variante de Jet-A con bajo contenido de azufre, y SAF HEFA (ésteres y ácidos grasos hidroprocesados) puro, el cual no contiene azufre ni compuestos aromáticos.
Los resultados preliminares sugirieron una reducción significativa y medible de las emisiones de partículas que contribuyen a la formación de estelas de condensación cuando se utiliza SAF puro.
“Los combustibles de aviación sostenibles, en combinación con motores aeronáuticos compatibles y de ultraalta eficiencia, no solo desempeñarán un papel fundamental en la descarbonización de la aviación, sino que también han demostrado reducir determinadas emisiones distintas al CO2”, comentó Alan Newby, director de Investigación y Tecnología de Rolls-Royce.







