
La empresa china JOUAV presentó el sistema aéreo no tripulado CW-80E, una plataforma de despegue y aterrizaje vertical diseñada para operaciones de modificación climática.
El equipo se enfoca en misiones como siembra de nubes, incremento de precipitaciones, control de granizo y apoyo en la prevención de incendios forestales.
El desarrollo de aeronaves no tripuladas para tareas atmosféricas cobra relevancia ante la demanda de soluciones más precisas y con menores costos operativos frente a las aeronaves tripuladas.
En este escenario, las compañías del sector buscan ampliar el uso de drones en actividades relacionadas con monitoreo meteorológico y gestión ambiental.
El CW-80E incorpora un sistema para transportar bengalas de nubes cálidas y una carga útil destinada a capturar imágenes de partículas dentro de las nubes. Esta configuración permite recopilar información sobre las condiciones microfísicas del ambiente antes de ejecutar operaciones de siembra en puntos específicos.
La aeronave opera dentro de corredores aéreos delimitados y a altitudes definidas previamente. El sistema de encendido de los agentes de siembra puede activarse de forma remota, lo que facilita la dispersión controlada de partículas en zonas determinadas por los operadores.
El dron se basa en una plataforma de ala fija con capacidad VTOL, característica que permite despegar y aterrizar sin necesidad de pistas convencionales. Esta función facilita operaciones en regiones montañosas, áreas rurales o sitios con infraestructura limitada para aeronaves tradicionales.
De acuerdo con la compañía, el CW-80E puede transportar hasta 25 kilogramos de carga útil y permanecer en vuelo hasta 480 minutos, equivalente a ocho horas, según la configuración utilizada. La autonomía busca ampliar la cobertura en operaciones meteorológicas de gran escala.
El sistema registra un peso máximo de despegue de 100 kilogramos y una envergadura de cinco metros. Además, alcanza un radio operativo de entre 100 y 200 kilómetros, velocidad de crucero cercana a 100 kilómetros por hora y una altitud máxima de operación de cinco mil metros.
JOUAV informó que la plataforma puede operar en temperaturas de entre -20 y 55 grados Celsius, además de soportar vientos de hasta 17 metros por segundo. La empresa señaló que estas capacidades permiten ejecutar misiones en entornos de gran altitud y condiciones climáticas complejas, donde las operaciones convencionales enfrentan restricciones técnicas.







