
Las aerolíneas están replanteando sus planes de crecimiento de capacidad en respuesta al aumento en los precios del combustible de aviación y a la disrupción en Medio Oriente, afirmó Richard Evans, consultor senior de Cirium Ascend Consultancy. Expresó que hace tres semanas, los datos prospectivos de programación de Cirium para abril de 2026 mostraban un crecimiento interanual de 3.4% en asientos-kilómetro disponibles (ASK), frente a 5.4% justo antes del inicio del conflicto. Para mayo de 2026, la capacidad planificada había caído ligeramente, de 6.6% a 6.3%.
Los datos más recientes muestran ahora que los ASK de abril de 2026 han caído 2.0% interanual, en línea con la capacidad efectivamente operada en marzo previo. La capacidad de mayo se ha reducido en alrededor de tres puntos porcentuales, situándose en un crecimiento de 3.4% respecto a mayo de 2025.
Con una excepción, Turkish Airlines, todas las aerolíneas han recortado sus itinerarios de mayo. La mayoría ha realizado reducciones de entre 0 y 5 puntos porcentuales, en línea con el cambio global de 3%.
Destaca el contraste entre Qatar, cuya programación ha caído 33% frente a mayo de 2025, y Emirates, que aún planea un crecimiento interanual de 2.4%.
Todas las regiones han registrado recortes de capacidad, con aerolíneas importantes en América del Norte, Europa y Asia-Pacífico reaccionando de manera similar. Las dos aerolíneas de corto radio en esta muestra, Southwest y Ryanair, parecen haber sido menos afectadas, con reducciones inferiores a 1% hasta ahora.
Es altamente probable que haya más reducciones en camino. Delta ha proyectado una capacidad plana interanual en el segundo trimestre de 2026, frente a su plan actual de crecimiento de 2.7%, mientras que Ryanair ha insinuado que podría recortar sus itinerarios entre 5% y 10% si los precios del combustible se mantienen en los niveles actuales.
Al analizar a las 100 mayores aerolíneas, aquellas con mayores reducciones en capacidad planificada incluyen, como era de esperarse, varias de Medio Oriente.
Sin embargo, el impacto se extiende a aerolíneas de diversos países. Las aerolíneas del sudeste asiático parecen haber sido particularmente afectadas, en línea con reportes de escasez de suministro de combustible en Vietnam y Filipinas.
Aerolíneas de Malasia e Indonesia también han reducido sus itinerarios en aproximadamente 10-15%. Algunas aerolíneas chinas más pequeñas, como Sichuan Airlines y Xiamen Airlines, también figuran en la lista.
Algunas de estas aerolíneas planeaban expansiones significativas de capacidad, y sus programas actuales aún reflejan crecimientos interanuales de 5% o más. No obstante, los datos muestran un impacto particular en aerolíneas de bajo costo en Asia y América.
Dado que el conflicto con Irán no se ha resuelto completamente, es evidente que 2026 experimentará una desaceleración significativa en el tráfico y la capacidad, en comparación con la previsión inicial de crecimiento de 4-6% sobre 2025 de Cirium Ascend Consultancy.
El impacto será más profundo y prolongado cuanto más se extienda el conflicto y mientras los precios del combustible se mantengan elevados, incrementando además los efectos económicos de segundo orden y los riesgos asociados.
Se han desarrollado escenarios iniciales para estimar el impacto global en el mercado de la aviación, compartidos con mayor detalle con clientes del Commercial Aviation Monitor y en eventos de la industria.
Estos se basan en modelos mensuales de capacidad por región de operación de las aerolíneas, similares a los utilizados para evaluar el impacto y la recuperación tras la pandemia de COVID-19. Los escenarios arrojan un rango de resultados en el que la capacidad global en 2026 podría variar desde una contracción de 2-3% hasta un crecimiento de 1-3%.
“Los escenarios más severos requerirán acciones adicionales por parte de las aerolíneas. Las aeronaves más antiguas y menos eficientes en consumo de combustible son las más propensas a ver reducciones en su utilización o a ser retiradas temporalmente”, agregó el experto.
Agregó que las aerolíneas buscarán preservar liquidez, lo que implicará diferir mantenimientos y reducir extensiones de arrendamientos.
Las entregas de aeronaves nuevas parecen menos vulnerables debido a los ahorros en combustible que ofrecen, aunque los fabricantes podrían enfrentar nuevos desafíos en la cadena de suministro.







