
La industria de la aviación enfrenta nuevamente un entorno complejo y dinámico a medida que evoluciona la situación en Medio Oriente. Aunque existen expectativas de una pronta resolución que generan un optimismo cauteloso, el sector se concentra en gestionar las operaciones actuales, afirmó John Grant, jefe de analistas de OAG.
En las primeras etapas tras un evento de esta naturaleza, la situación para las aerolíneas puede describirse como una “confusión controlada”: los itinerarios se ven interrumpidos, las aeronaves quedan fuera de posición, las tripulaciones se dispersan y los pasajeros muestran frustración ante la falta de información, mientras las propias aerolíneas intentan reconstruir el panorama operativo.
A cuatro semanas del inicio de la disrupción, aproximadamente 1.7 millones de asientos programados han sido retirados, lo que equivale a cerca de un tercio de la capacidad que se tenía prevista para la última semana de febrero.
Grant afirmó que si bien los datos actuales sugieren que la capacidad podría recuperarse a unos 4.4 millones de asientos la próxima semana, se anticipa que varias aerolíneas de la región realizarán nuevos recortes en los próximos días, por lo que la reducción semanal a alrededor de 3.6 millones podría mantenerse por más tiempo.
El impacto no ha sido uniforme entre las aerolíneas. Las compañías con base en Arabia Saudita han logrado mantener operaciones cercanas a la normalidad, impulsadas por su fuerte mercado doméstico, una característica que no se replica en otros países de Medio Oriente.
“En contraste, los principales operadores de hubs han aplicado recortes significativos en su capacidad durante la semana del 23 de marzo frente a niveles previos al conflicto: Emirates (-40%), Qatar Airways (-62%), Etihad (-50%) y Air Arabia (-64%)”, afirmó.
Además, 44 aerolíneas que operaban en la región a finales de febrero han eliminado completamente su capacidad hasta finales de abril, lo que representa alrededor de 245,000 asientos semanales.
De cara a mayo, algunas compañías han reducido aún más su oferta: Wizz Air ha cancelado más de 450 vuelos, mientras que British Airways ha eliminado 266 operaciones previamente programadas.
En cuanto a la conectividad entre Asia y Europa, la disrupción en Medio Oriente ha generado expectativas sobre un posible aumento de vuelos directos entre ambas regiones. Sin embargo, los datos indican que este ajuste ha sido limitado. Singapore Airlines ha añadido 13 vuelos adicionales a Londres Gatwick, mientras que Turkish Airlines ha sumado 35 frecuencias en mayo hacia destinos como Beijing y Bangkok.
No obstante, la idea de que las aerolíneas cuentan con capacidad disponible para redistribuir rápidamente sus operaciones resulta poco realista, especialmente cuando los beneficios comerciales serían temporales. En este contexto, la mayoría de las aerolíneas ha optado por mantener sus planes originales.
“Para la industria, este escenario representa un desafío conocido: gestionar crisis operativas con la expectativa de una pronta normalización. Mientras que las aerolíneas locales podrían restablecer rápidamente sus operaciones una vez resuelto el conflicto, las compañías internacionales podrían adoptar un enfoque más gradual, con una recuperación que podría extenderse durante varios meses”, concluyó el experto.







