
Algo que aparentemente puede no ser tan importante podría convertirse en un verdadero problema; me refiero al dilema de toda la vida del transporte terrestre en los aeropuertos del país, principalmente el de la Ciudad de México. Desde siempre, los taxis asignados han sido una calamidad: abusan del pasajero, dan un pésimo servicio, cuentan con poca disponibilidad, alargando inmisericordemente los tiempos de espera; algunos tienen malos tratos hacia los usuarios y muchos inconvenientes más. Acabamos de ser testigos de la clase de mafia que se tiene con los taxis establecidos: no dan margen de acción a ninguna autoridad, llámese civil, el Ejército o la Marina; nadie los puede controlar, simplemente se sienten dueños de la principal terminal aérea del país. Cuando llegaron los transportistas de plataforma, los ciudadanos respiramos tranquilos: el servicio era radicalmente mejor, los autos estaban en buenas condiciones, el trato era amable, llegaban con puntualidad y, sobre todo, costaba la mitad del precio de los taxis establecidos.Los taxistas del AICM arguyen que se les cobra una tarifa por usar las instalaciones y dar el servicio (¿qué es un moche?); sin embargo, lo que se paga no es por la exclusividad de un servicio malo, caro e inseguro. Me explico: el servicio es malo porque tienes que perder mucho tiempo en las filas para abordar los carros; el trato deja mucho que desear; cuando pagas un auto exclusivo, te abordan junto con alguien más para que les salga más barato el viaje. Recordemos el caso terrible del aeropuerto de Tulum, en que los taxistas cobraban hasta dos mil pesos por llevar a la gente a la zona hotelera; hubo problemas delicados por esa razón. ¿Cuál ha sido el resultado? Que acabaron o contribuyeron a terminar con la ocupación hotelera del paradisiaco lugar. Alegan que a los transportistas de plataforma no les cobran lo que a los “establecidos”; que lo arreglen, que paguen la cuota que deban pagar y asunto resuelto. No debemos permitir mafias de transportistas terrestres en los aeropuertos del país; lo que pasa es que estamos siendo rehenes de estos señores. ¿Que la autoridad en turno no puede poner reglas claras y no dejarse intimidar por estos abusivos?Miren, el número de pasajeros que se transportan en avión va en aumento y no se dan abasto, y no pueden dar un servicio medianamente correcto y seguro. No quiero pensar qué pasará cuando se llenen los aeropuertos de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey y la cantidad de pasajeros sea realmente inmanejable. La gente que se espera con motivo del Mundial de futbol va a llenar los aeropuertos y están acostumbrados —porque así lo hacen en sus países— a usar taxis por aplicación, y no pasa nada: hay trabajo para todos. Como siempre, nos quemaremos como país, dejando las cosas en manos de las mafias de los transportistas de tierra; ya me imagino lo que dirán. Pero es mucho esperar de estas autoridades que solo estiran la mano para recibir dinero y no solucionan nada. ¿No se dan cuenta de que, en condiciones normales, no alcanzan las unidades para dar el servicio adecuado? Como siempre, haremos el ridículo y quedaremos como el país tercermundista que se atiene a los caprichos de las mafias. Ya se acabaron Tulum, ¿qué estamos esperando para fajarnos los pantalones y ver lo que le conviene a la ciudadanía?Si vas a Guadalajara es lo mismo; hasta hay taxis que mienten y se hacen pasar por Uber para que caigas y los abordes; al poco rato llega la Guardia Nacional y les saca su “moche” y todos contentos. Monterrey es algo por el estilo; quisiera que las autoridades viajen a otros países para ver cómo se hace para dar el servicio que se requiere.“Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y pueden o no reflejar el criterio de A21”[






