
El comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas, delineó los ejes de la nueva Estrategia de Aviación de la Unión Europea, en un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas, presión regulatoria y desafíos en la transición energética del sector.
“La aviación es uno de los mayores logros colectivos de Europa”, afirmó el funcionario, al destacar que el sector conecta diariamente a millones de personas, sostiene alrededor de 15 millones de empleos y aporta más de un billón de euros a la economía europea.
No obstante, subrayó que la industria enfrenta un entorno cada vez más complejo. “Estamos enfrentando tensiones geopolíticas que están redefiniendo rutas, cerrando espacios aéreos y aumentando los riesgos operativos”, señaló, recordando además el impacto reciente de la pandemia, las crisis energéticas y nuevas amenazas como los riesgos cibernéticos o la interferencia satelital.
En este contexto, Tzitzikostas explicó que la nueva estrategia europea tendrá como objetivo central garantizar la competitividad del sector en un entorno global cambiante. Reconoció que, si bien Europa mantiene liderazgo en seguridad, tecnología y sostenibilidad, este se encuentra bajo presión ante el avance de otras regiones que están invirtiendo agresivamente en infraestructura y apoyo a sus aerolíneas.
“Las aerolíneas europeas operan bajo un marco regulatorio más exigente y enfrentan costos estructurales más altos”, advirtió, lo que podría traducirse en pérdida de tráfico, menor conectividad y debilitamiento de hubs europeos frente a competidores internacionales.
Uno de los pilares clave será la sostenibilidad, vista no como una carga, sino como una oportunidad industrial. En línea con el Clean Industrial Deal, el comisario destacó el papel estratégico de los combustibles sostenibles de aviación (SAF) para reducir emisiones y dependencia energética.
Agregó que los combustibles sostenibles de aviación son la vía más inmediata para reducir las emisiones, aunque reconoció que siguen siendo costosos y de disponibilidad limitada. Por ello, la Comisión trabaja en mecanismos para escalar su producción, reducir riesgos de inversión y generar un mercado más predecible.
Asimismo, reiteró el compromiso con el programa ReFuelEU Aviation y con instrumentos como el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), aunque admitió preocupaciones legítimas sobre su impacto en la competitividad. En ese sentido, adelantó que se evalúa el riesgo de fuga de carbono, es decir, el desvío de tráfico hacia hubs fuera de la Unión Europea.
En el frente tecnológico, Tzitzikostas subrayó que el futuro de la competitividad europea dependerá de acelerar la innovación y su implementación comercial. Entre las prioridades mencionó aeronaves de cero emisiones, propulsión con hidrógeno, motores ultraeficientes, gestión avanzada del tráfico aéreo, así como la digitalización y la inteligencia artificial para optimizar operaciones y mejorar la experiencia del pasajero.
El comisario también abordó la necesidad de ajustar el marco regulatorio, incluyendo la revisión de los derechos de los pasajeros y la normativa aeroportuaria, buscando un equilibrio entre protección al consumidor y sostenibilidad financiera del sector.
Finalmente, anunció que la Comisión Europea abrirá próximamente una consulta pública para construir la nueva estrategia con la participación de todos los actores de la industria. “Queremos construirla junto con ustedes”, afirmó.
El posicionamiento de Bruselas confirma que la aviación se ha convertido en un eje estratégico no solo para la conectividad, sino también para la autonomía industrial, la transición energética y la competitividad global del bloque. En un entorno internacional cada vez más fragmentado, el reto para Europa será coordinar políticas que eviten la fuga de tráfico y consoliden su liderazgo en la aviación del futuro.







