
Una ola de frío con nevadas intensas alteró de forma relevante la operación del transporte aéreo en Europa. Las condiciones invernales provocaron cancelaciones preventivas, saturación en aeropuertos y afectaciones a miles de pasajeros en distintos países, de acuerdo con autoridades y aerolíneas.
Las compañías aéreas anticiparon nuevas anulaciones en los próximos días. En Francia, el ministro de Transporte, Philippe Tabarot, informó que las aerolíneas recibieron la instrucción de cancelar al menos 40% de las salidas programadas en el aeropuerto Charles de Gaulle de París durante la mañana siguiente. En el aeropuerto de Orly, la reducción alcanzó cerca de una cuarta parte del total previsto.
Tabarot señaló que el transporte público en la región parisina enfrentó alteraciones adicionales por la acumulación de nieve. Esta situación dificultó el acceso terrestre a las terminales aéreas y complicó la logística para pasajeros y personal aeroportuario.
En Países Bajos, el impacto se concentró en el aeropuerto de Schiphol. Más de 400 vuelos quedaron cancelados el martes en uno de los principales centros de conexión de Europa. Las autoridades recomendaron a los viajeros con vuelos anulados no trasladarse al aeropuerto para evitar concentraciones en las instalaciones.
“Hace años que no experimentábamos condiciones meteorológicas tan extremas”, declaró Anoesjka Aspeslagh, portavoz de KLM. La aerolínea explicó que el clima invernal paralizó la actividad en Schiphol por quinto día consecutivo y que ofreció alternativas a los pasajeros cuando la operación lo permitió, aunque reconoció una alta carga de solicitudes.
Las bajas temperaturas también afectaron a Alemania. En el sur y el este del país, los termómetros descendieron por debajo de los -10 grados Celsius durante la mañana del martes, mientras amplias zonas permanecieron cubiertas de nieve, lo que afectó la movilidad y las operaciones aéreas regionales.
En el Reino Unido, la Oficina Meteorológica advirtió que los riesgos invernales persistieron durante la semana en gran parte del territorio. En Marham, Norfolk, al este de Inglaterra, la temperatura alcanzó -12,5 grados Celsius durante la noche, el registro más bajo de la temporada.
El episodio climático se extendió a los Balcanes occidentales, donde nevadas y lluvias causaron cierres de carreteras y cortes de suministro eléctrico. Con pronósticos de más frío y nieve, el sector aéreo europeo operó bajo un escenario de presión operativa, con medidas preventivas enfocadas en mantener la seguridad de las operaciones.







