
La asociación Aerolíneas para Europa (A4E) lanzó una advertencia contundente a los líderes de la Unión Europea: el sector aéreo enfrenta un punto de inflexión que definirá su competitividad global y su capacidad de mantener la conectividad regional.
En el marco de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas, los CEO de las aerolíneas señalaron que Europa debe elegir entre fortalecer su red aérea o asumir un escenario de tarifas más altas, menos rutas y pérdida de competitividad frente a mercados como Medio Oriente o Turquía.
“El transporte aéreo en Europa es más accesible que nunca, pero está bajo presión creciente por costos regulatorios desproporcionados”, advirtió A4E. Según datos de Eurocontrol, la demanda aérea crecerá 3% en 2026, mientras que las aerolíneas del grupo transportan cerca de 800 millones de pasajeros al año con niveles de ocupación de entre 87% y 94%.
Sin embargo, el organismo alertó que los costos regulatorios se han triplicado desde 2014, alcanzando 15,500 millones de euros (mde) anuales, y podrían escalar hasta 27,600 mde en 2030.
“Ni los pasajeros ni las aerolíneas pueden seguir absorbiendo estas cargas por sí solos”, señalaron los directivos.
Uno de los puntos más críticos es el Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), que, según A4E, encarece los vuelos intraeuropeos frente a rutas hacia países no sujetos al mismo esquema. Como ejemplo, indicaron que una familia puede pagar hasta 80 euros adicionales en un vuelo dentro de la UE en comparación con destinos fuera del bloque.
Ante ello, la organización pidió alinear el ETS con el Esquema de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA) y evitar su expansión a todos los vuelos salientes desde la Unión Europea. “El objetivo debe ser un sistema global único de fijación de carbono”, subrayaron.
En materia ambiental, las aerolíneas reafirmaron su compromiso con los combustibles sostenibles de aviación (SAF), pero advirtieron que los costos actuales y la limitada disponibilidad, especialmente del e-SAF, hacen inviable cumplir ciertos objetivos. Actualmente, la producción proyectada de e-SAF cubriría apenas el 0.71% de lo requerido para 2030.
“Imponer sanciones en un mercado que aún no existe plenamente solo trasladará costos de hasta 9,000 mde a los pasajeros sin beneficios ambientales reales”, alertó A4E, proponiendo posponer el submandato de e-SAF hasta que exista suficiente oferta.
Otro foco de preocupación es la posible reforma del reglamento EU261 sobre compensaciones a pasajeros. La asociación advirtió que, de adoptarse la propuesta del Parlamento Europeo, los costos podrían duplicarse hasta 15,000 millones de euros anuales, lo que impactaría directamente en la demanda. “Un aumento del 1% en tarifas puede reducir la demanda en 1.1%”, señalaron.
Además, A4E criticó la fragmentación del espacio aéreo europeo y el impacto de huelgas de controladores, proponiendo medidas como arbitraje obligatorio previo, avisos con 21 días de anticipación y protección de sobrevuelos para evitar disrupciones generalizadas.
En paralelo, plantearon una reforma de las tarifas aeroportuarias que podría reducir costos en 17%, equivalente a 905 millones de euros anuales, así como mantener sin cambios el sistema de slots, cuyo uso supera el 90% en promedio.
El posicionamiento de A4E refleja una creciente tensión entre los objetivos climáticos de la Unión Europea y la viabilidad económica del sector aéreo. En un contexto global donde otras regiones avanzan con menores cargas regulatorias, el bloque europeo enfrenta el reto de equilibrar sostenibilidad, competitividad y conectividad.
De no ajustarse la estrategia, advirtieron las aerolíneas, Europa podría perder relevancia como hub global, afectando no solo al transporte aéreo, sino al turismo, la inversión y la integración económica regional en los próximos años.







