
Un cierre parcial de Gobierno por el que atraviesa el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos hará que los oficiales de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) trabajen sin sueldo.
Esta situación se da luego de que entre octubre y noviembre del año pasado (43 días en total) EU vivió un cierre total de Gobierno y por el cual miles de vuelos fueron afectados en todo el país.
Ahora, se espera que los trabajadores de la TSA continúen laborando sin recibir salario, mientras los legisladores siguen sin alcanzar un acuerdo sobre la financiación anual del DHS.
El pasado 13 de febrero expiró el previo financiamiento que cubre a la dependencia, pues el resto del Gobierno federal tiene los fondos asegurados hasta el 30 de septiembre.
Esto significa que los controladores de tránsito aéreo —quienes en el cierre anterior dejaron de recibir pago temporalmente— continuarán percibiendo sus salarios con normalidad, lo que reduce el riesgo de cancelaciones generalizadas de vuelos.
Sin embargo, un 95% de los trabajadores de la TSA, considerados personal esencial, deberán seguir trabajando sin remuneración.
Todavía es difícil prever si habrá un aumento en las ausencias de empleados en los filtros de seguridad, pero de ser así se pueden esperar mayores tiempos de espera en los principales aeropuertos de Estados Unidos.
Los demócratas han señalado que no aprobarán financiamiento adicional para el DHS a menos que se introduzcan nuevas restricciones a las operaciones federales de inmigración.
Alertan impacto económico por falta de financiamiento a la TSA
En una declaración conjunta emitida el pasado 13 de febrero, U.S. Travel, Airlines for America (A4A) y la American Hotel & Lodging Association advirtieron que un escenario de este tipo tendría consecuencias directas para los viajeros y la economía nacional.
“Los viajeros y la economía de Estados Unidos no pueden permitirse que el personal esencial de la TSA trabaje sin salario, lo que incrementa el riesgo de ausencias imprevistas y faltas laborales, y en última instancia puede derivar en mayores tiempos de espera y vuelos perdidos o retrasados”, señalaron las organizaciones.
La industria también subrayó el impacto estructural que genera la incertidumbre presupuestaria. “La incertidumbre en el financiamiento crea daños duraderos en todo el ecosistema de viajes, especialmente en las aerolíneas, hoteles y miles de pequeñas empresas que respalda la industria turística. También frena los esfuerzos de reclutamiento, retención, preparación y modernización”, afirmaron.
De acuerdo con las cifras citadas por las organizaciones, el cierre del año pasado generó un impacto económico de 6 mil millones de dólares (mdd) —casi 140 mdd por día— y afectó a más de 6 millones de viajeros.
El episodio reabre el debate sobre la vulnerabilidad del sistema de seguridad aeroportuaria estadounidense ante disputas presupuestarias y coloca nuevamente en el centro de la discusión la necesidad de blindar la operación aérea, particularmente en un año clave para la proyección internacional y la competitividad turística del país.







