
La Administración Federal de Aviación (FAA) autorizó que el 737 MAX 10 de Boeing iniciara la segunda fase de prueba de vuelo como parte del proceso de Autorización de Inspección de Tipo (TIA).
Con este visto bueno se amplía el alcance de las pruebas del modelo para incluir aviónica, sistemas de propulsión y otros sistemas críticos, mientras los reguladores mantienen un escrutinio riguroso sobre esta variante de pasillo único, cuya entrada en servicio ha sufrido retrasos prolongados.
El MAX 10 se posiciona como el integrante más grande de la familia 737, modelo más vendido por parte del fabricante de Estados Unidos, el cual tiene una cartera de pedidos con más de mil 200 aeronaves.
Sin embargo, ha tenido contratiempos para lograr la certificación, la cual fue pospuesta para este 2026.
El medio AeroTime informó que un problema no resuelto en el sistema antihielo de los motores sigue siendo uno de los principales obstáculos para Boeing, ya que requiere cambios de diseño integrales y validaciones exhaustivas antes de que la FAA pueda considerar una aprobación completa.
La empresa confía, tanto interna como públicamente, que la certificación del MAX 10 y del más pequeño MAX 7 se puede alcanzar este año, aunque los reguladores se han abstenido de asignar fechas firmes.
Proyecciones de la industria marcan un punto del 2026 como la llegada de la certificación y las primeras entregas se desplazarían para finales del año o inicios de 2027.
WestJet, Ryanair y Alaska Airlines, que han mostrado un fuerte interés por el avión, se vieron en la necesidad de ajustar sus planes de despliegue de la flota debido a los retrasos.
En diciembre, la FAA inició formalmente la revisión de los sistemas rediseñados de alertas a la tripulación y del ángulo de ataque, los cuales deben pasar por una validación exhaustiva antes de que la certificación pueda avanzar.







