
Boeing lleva a cabo pruebas de energía máxima de frenado en su aeronave 777-9 en la Base de la Fuerza Aérea Edwards, en California, EU. Durante el ensayo se simula un despegue rechazado bajo las condiciones más extremas y para ello el avión de prueba fue cargado hasta su peso máximo de despegue y acelerado hasta aproximadamente 190 nudos antes de que los pilotos abortaran la maniobra y aplicaran el frenado total sin utilizar reversores de empuje.
Bajo las reglas de certificación, los frenos deben absorber toda la energía necesaria para detener la aeronave.
Para el ejercicio los componentes se desgastaron intencionalmente hasta sus límites operativos con el fin de representar el escenario más exigente y la temperatura de los frenos superaron los mil 370 grados.
El calor generado provocó que los tapones fusibles en las ruedas se derritieran, liberando aire de los neumáticos según lo previsto para evitar sobrepresión.
Equipos de emergencia fueron colocados cerca de la pista en caso de ser necesarios y como parte del procedimiento estándar en este tipo de ejercicios.
El programa 777X de Boeing tiene tres variantes: el 777-9, el modelo de pasajeros más grande con capacidad para alrededor de 430 asientos en una configuración típica de dos clases; el 777-8F, un carguero dedicado capaz de transportar más de 110 toneladas de carga útil, y el 777-8, más pequeño y diseñado para mayor alcance.
El fabricante contaba hasta febrero pasado con 624 pedidos y espera conseguir la certificación para el 777-9 antes de que termine el año.







