
Ante la fusión mediante una “sociedad controladora” de Viva y Volaris, aunado a la histórica sociedad de Aeroméxico con Aeroméxico Connect, el mercado nacional de transporte aéreo de pasajeros estará en control de dos empresas.
Así lo señaló un análisis del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídico-Aeronáuticas (INIJA), dirigido por Pablo CasasLías, tanto Viva y Volaris operan en su conjunto 244 aeronaves, movilizando a finales de 2025, 60 millones 410 mil pasajeros y, un inmenso control de slots, principalmente, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
Mientras que Grupo Aeroméxico, añadió, opera en su conjunto 172 aeronaves y movilizó, a finales de 2025, 24 millones 587 mil pasajeros, prácticamente, acaparando los slots en la T2 del AICM.
De acuerdo con el análisis del INIJA, entre ambos grupos o sociedades operan 416 aeronaves de última generación, movilizando 84 millones 997 mil pasajeros, anuales, operando un inmenso número de slots en los principales aeropuertos del país.
A través de su análisis, el abogado especialista en temas de aviación dijo que, en contraste, la Aerolínea del Estado Mexicano, Mexicana cuenta con 6 aeronaves y movilizó, en el mismo periodo, 434 mil pasajeros, con slots únicamente en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Esa desproporción entre actores en la industria aérea nacional resulta en extremo peligrosa para el país y sobre todo para el pasajero, que se puede topar con tarifas manipuladas, de alto costo, precisó.
La composición oficial de la industria aérea nacional de pasajeros dista mucho de la realidad actual, por lo siguiente, a la fecha, han quebrado Mexicana de Aviación, Interjet, Calafia Airlines, Aeromar y Magnicharters y TAR, comentó, va en el mismo camino.
Un caso diferente es Aerus, señaló, ya que esta aerolínea regional ha mostrado éxito.
Con la existencia de sólo dos grupos grandes aéreos, nada impide que pueda haber colusión entre dichos grupos, para controlar el precio de los boletos.
Por lo anterior, la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) y la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), dentro de sus respectivos ámbitos de responsabilidad, deben fijar postura oficial respecto de la creación del “Grupo Mexicano de Aerolíneas” (Viva y Volaris), externó.
“Es su obligación velar por el debido uso de los certificados de operación aérea y concesiones, además de prevenir la concentración de empresas que representen riesgo para la competencia. Dicha concentración, podría tener poder sustancial conjunto en el mercado relevante, debido al número de pasajeros que maneja cada aerolínea y al total en su conjunto.“Debe señalarse que, para la materialización de la sociedad controladora son necesarias además de las citadas autorizaciones, la de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, del Banco de México y de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en términos de lo dispuesto por la Ley para Regular las agrupaciones financieras, entre otros ordenamientos”, explicó.
El análisis detalló que la probable autorización de la “sociedad controladora”, arrojaría que Viva y Volaris tendrían un incremento en el poder de mercado conjunto, aunado al de Grupo Aeroméxico, lo que les brindaría la capacidad de elevar precios en algunas rutas sin que sus competidores puedan contrarrestar dicho efecto.
De igual forma, se generarían limitantes a la entrada o desarrollo de aerolíneas competidoras (actuales y potenciales), en las rutas con origen/destino a la Ciudad de México, debido a la saturación del aeropuerto y del acaparamiento de slots por parte de ambos grupos.
La autorización de la concentración, en su caso, debe darse con algunas medidas, entre las que destacarían, ceder cierto número de slots en el AICM y, que una de las dos aerolíneas renuncie a rutas donde coinciden, así como una revisión a Grupo Aeroméxico, precisó.
Es un grave error que ambas aerolíneas informen que “mantendrán sus operaciones actuales bajo sus certificados de operación independientes y marcas diferenciadas”, ya que en términos de la concesión que le fue otorgada a cada una y de la Ley de Aviación Civil y su Reglamento, cuando un concesionario celebra acuerdos comerciales y de cooperación con otro concesionario, éste tendrá el carácter de tercero para la prestación del servicio.
Seguramente, por ello, en el comunicado oficial, Viva informó que sus accionistas recibirán “acciones de nueva emisión de la empresa controladora de Volaris y los accionistas de ésta mantendrán sus acciones, y cada grupo accionista poseerá 50% del grupo de aerolíneas en base totalmente diluida”.
CasasLías detalló que Volaris será el tercero para la prestación del servicio de Viva, pues técnicamente, la absorbe.
Las sociedades controladoras son comunes en la industria financiera, no en la aérea. En resumen, la creación del nuevo grupo bajo la estructura de una sociedad controladora, indiscutiblemente, conlleva cambio de identidad en la persona a la que originalmente le fue otorgada la concesión por haber cumplido con infinidad de requisitos, dijo.
Destacó que, el control del mercado nacional de pasajeros por dos grupos aéreos evidencia la falta de apertura por parte del Gobierno actual, a la competencia y libre elección del pasajero, limitándolo a una oferta controlada, sin regulación tarifaria alguna.
Probablemente, los actores del sector y las aerolíneas extranjeras deban oponerse en los hechos y en tribunales, a la nueva configuración de la industria aérea nacional, consideró.







