
Lufthansa planea dejar en tierra hasta 40 de sus aviones, medida tomada para no quedarse sin combustible ante los problemas de suministro que se viven desde que el Estrecho de Ormuz fue cerrado debido a la guerra entre Irán y Estados Unidos/Israel.
De acuerdo a medios especializados, la aerolínea alemana ya cubrió el 80% de sus necesidades de combustible, lo que le da cierta protección, pero el 20% restante está expuesto al incremento de precios.
El costo adicional de esta porción podría añadir mil 700 millones de dólares (mdd) a los gastos anuales, cantidad que no pasaría desapercibida en las finanzas de la empresa.
Por su parte, el CEO Carsten Spohr ya advirtió que estos mayores costos inevitablemente reducirán la demanda, ya que menos viajeros podrán o estarán dispuestos a pagar tarifas más altas, por lo que la aerolínea ya se prepara para un escenario en el que el aumento del combustible derive directamente en una caída en el número de pasajeros, poniendo a prueba su flexibilidad operativa.
El cierre del espacio aéreo en el Medio Oriente provocó que muchas aerolíneas tuvieran que desviar sus rutas, en particular las de Europa-Asia, lo que eleva el uso de combustible, de por sí ya elevado y escaso por la guerra.
La consideración de Lufthansa de dejar en tierra entre 20 y 40 aeronaves no solo responde a la escasez de combustible, sino también a la posibilidad de una caída súbita en la demanda.
De llegar a los 40 aviones (el 5% de su flota), la operadora habrá recortado entre el 2.5% y 5% de su capacidad.
La directiva priorizaría la retirada temporal de aeronaves más antiguas y menos eficientes en consumo de combustible, muchas de ellas cercanas al retiro definitivo.







