
El 2025 fue el año con la menor cantidad de aerolíneas nuevas en el mundo desde 1999, informó la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).
El año pasado solamente 28 nuevas empresas de vuelo comenzaron operaciones, cifra que fue menor a las 32 que se activaron durante el 2020, hasta entonces el año con menos ingresos en la lista global.
“Esto prolonga la tendencia de descenso sostenido en el lanzamiento de nuevas aerolíneas observada desde el pico posterior a la pandemia en 2021 (61 nuevas aerolíneas). Ese año se registró un repunte temporal impulsado por numerosas reorganizaciones post-covid que inflaron momentáneamente las cifras. Desde entonces, la tendencia se ha revertido”, explicó el organismo en una publicación.
El organismo agregó que a pesar de fundamentos de demanda “relativamente sólidos” —con el tráfico aéreo mundial creciendo 5.3% en ingreso por pasajero-kilómetro (RPKs) y la carga aérea expandiéndose 3.4% en toneladas kilómetro de carga (CTKs) durante 2025, junto con factores de ocupación en niveles récord— la desaceleración en la creación de nuevas aerolíneas no apunta a una saturación del mercado.
“Más bien, refleja una combinación de obstáculos económicos, de cadena de suministro y geopolíticos. La persistente escasez de aeronaves, motores y refacciones ha limitado la disponibilidad de flota y elevado los costos”, se sostuvo.
Otro factor en contra ha sido la incertidumbre en materia de políticas públicas, la cual ha complicado la planeación estratégica de nuevos operadores. Los requisitos regulatorios y de certificación más estrictos también han incrementado la complejidad para iniciar operaciones.
En cuanto a las aerolíneas que cesaron operaciones durante el año pasado, el número se elevó a 28, casualmente el mismo de los nuevos participantes.
“Este equilibrio sugiere que, si bien la industria continúa operando con márgenes muy ajustados, ha entrado en un periodo de relativa estabilidad en comparación con la volatilidad de los primeros años de la década de 2020”, relató IATA.
“Muchas aerolíneas han fortalecido sus balances, recuperado niveles de tráfico previos a la pandemia y mejorado su eficiencia operativa; sin embargo, persisten vulnerabilidades”.







