
De pronto me cae, como se dice, “el veinte” de que, ya sea para entretenimiento o para atender responsabilidades laborales, una parte interesante de los aeronáuticos —por lo menos de México— tenemos como una aplicación favorita en nuestros celulares y computadoras, a la que recurrimos cada día más para consultar información sobre vuelos, aeronaves u operadores: Flightradar24 (www.flightradar24.com), empresa sueca fundada en el año 2006 por sus actuales principales propietarios y apasionados por la aviación, Mikael Robertsson y Olov Lindberg, este último que, hasta donde entiendo, no tiene relación con el también muy sueco Charles A. Lindbergh. El portal, en mi opinión, ha superado por mucho a otras populares opciones de rastreo de vuelos como FlightAware, merced a su calidad gráfica, facilidad de utilización, variedad de contenidos, disponibilidad y precisión.
Flightradar24 obtiene la información de los vuelos procedente de plataformas digitales que emplean receptores ADS-B (Automatic Dependent Surveillance-Broadcast), a partir de tecnologías que permiten determinar la posición de una aeronave principalmente por medio de satélites de navegación.
Estamos hablando de una organización valuada en unos 500 millones de dólares americanos, cuyo producto principal es una plataforma web en la que los usuarios pueden acceder a valiosas referencias, dependiendo de su nivel de cliente, mismo que puede ser desde uno que la emplea de forma gratuita hasta consumidores que requieren mayor detalle de ciertas operaciones, por lo cual pagan ciertas sumas de dinero.
En los aeropuertos ya es una imprescindible herramienta que es empleada, entre otros, por oficinas de despacho de aeronaves, centros de control operativo, módulos de información, proveedores de servicios en tierra y autoridades.
Las preguntas son obligadas: ¿Qué haríamos sin Flightradar24? ¿Cómo rastreábamos los vuelos de los usuarios externos que no fuesen parte de los servicios de control de tránsito aéreo?
Lo cierto es que parecen lejanos los tiempos en los que se tenía que recurrir al Teleprinter Exchange o Telex, o simplemente al teléfono para ello. Sobra decir que estimar la llegada de un vuelo a su destino era todo un arte y, por ende, un reto, en especial para los prestadores de servicios aeroportuarios y para el personal de las aerolíneas, que debían atender a los ansiosos familiares o amigos que esperaban a los pasajeros en el destino.
Gracias a plataformas como Flightradar24, esos dolores de cabeza no solamente se han acabado, sino que se han transformado en una económica e interesante alternativa de entretenimiento que, por lo menos para quien firma esta columna, resulta indispensable.
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