
Hace unos días publiqué en LinkedIn la siguiente Pregunta Incómoda:
¿Por qué, teniendo tanto talento, México no logra consolidar un sector espacial fuerte?
La respuesta superó ampliamente mis expectativas. Decenas de comentarios honestos, profundos y muy bien argumentados llegaron de ingenieros, talento mexicano en el extrajero, empresarios, académicos y especialmente de jóvenes. Lo que comenzó como una simple pregunta se convirtió en un rico diagnóstico colectivo, casi un panel espontáneo de expertos.
Conclusiones principales a partir de las respuestas
De los comentarios surgió un consenso claro y contundente:
El talento no falta. Lo que falta es un sistema que sepa aprovecharlo de verdad.
Entre los puntos más repetidos y mejor desarrollados están:
– Ausencia de visión estratégica de largo plazo: El sector espacial no es una prioridad real en la agenda nacional. No existe una estrategia que trascienda sexenios ni proyectos ambiciosos como satélites propios, misiones tripuladas o un programa de lanzamientos.
– Dificultad para hacer equipo: Predomina una cultura de “no inventado aquí”, egos y desconfianza que impide colaboraciones sostenibles entre sector público, privado y academia.
– Recursos mal enfocados: Mucho presupuesto se destina a viajes, conferencias y representación internacional, pero poco a ejecución concreta y apoyo a resultados medibles.
– Desafíos en la formación STEM: Desde la niñez se ha debilitado el impulso a la ciencia, matemáticas y tecnología. Varios comentaron con nostalgia cómo las librerías de antes han sido reemplazadas por otros temas menos técnicos.
– Ecosistema insuficiente: Falta meritocracia, financiamiento paciente e infraestructura adecuada. Esto explica por qué tanto talento mexicano brilla en el extranjero pero encuentra pocas oportunidades para desarrollarse aquí.
Mi perspectiva tras 14 años en la AEM
Tuve el honor de ser uno de los fundadores de la Agencia Espacial Mexicana y de coordinar durante 14 años el área de Formación de Capital Humano en el Campo Espacial. Hablo con profundo agradecimiento por esa etapa y por las personas con las que trabajé.
Esa experiencia me permitió ver de cerca el enorme potencial de nuestros jóvenes y las barreras sistémicas que limitan su desarrollo. Hoy estoy convencido de que las nuevas generaciones tienen una mentalidad más pragmática, orientada a resultados y menos burocrática que las anteriores. Esa es una gran ventaja que el país debe aprovechar.
Por eso, mi enfoque actual es construir desde lo práctico: pequeños pilotos concretos que resuelvan problemas reales, uniendo la experiencia acumulada con las ideas frescas y ágiles de los jóvenes.
Reflexión final
México tiene todo para convertirse en un jugador relevante en el sector espacial. El talento está aquí, más preparado y con más hambre de resultados que nunca.
Lo que necesitamos es fortalecer los puntos de apalancamiento del sistema: visión compartida de largo plazo, colaboración real, ejecución consistente y oportunidades concretas para que los jóvenes puedan desarrollar sus proyectos aquí, sin tener que emigrar.
¿Estás de acuerdo con este diagnóstico?
¿Qué punto consideras más importante para avanzar?
Estoy abierto a escuchar, conectar y construir juntos.
Sigamos empujando.
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