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Home Opinión Café Espacial

El sector espacial de México, un escenario prospectivo

Fermín Romero by Fermín Romero
20 marzo, 2026
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El sector espacial de México se encuentra en una etapa decisiva, marcada por la necesidad de fortalecer sus capacidades tecnológicas, jurídicas e institucionales para responder a los retos del siglo XXI. La creciente relevancia de las actividades espaciales (estratégicas y transversales) a nivel global en ámbitos como la seguridad, la economía digital, la gestión ambiental y la innovación científica coloca al país frente a un escenario en el que la autonomía tecnológica y la cooperación internacional son factores clave. Este panorama abre el debate sobre la apremiante necesidad de consolidar una política espacial de Estado que articule a la academia, la industria y al gobierno (triple hélice), a fin de evitar mayores rezagos del sector y marginación del país en la comunidad espacial global.

 

El desarrollo del sector espacial en México representa una oportunidad estratégica para fortalecer la soberanía tecnológica y ampliar la presencia del país como un actor relevante en el ámbito internacional. Aunque históricamente la participación mexicana en actividades espaciales ha estado marcada por la dependencia de infraestructura y servicios externos, en los últimos años en la comunidad espacial nacional (academia y sociedad civil organizada en el ámbito espacial, principalmente) se ha consolidado un interés creciente por articular políticas públicas, marcos legales y proyectos que permitan un avance sostenido. En ese contexto, como en múltiples colaboraciones previas, he reiterado que es urgente e inaplazable robustecer a la frágil Agencia Espacial Mexicana (AEM) para que, en conjunto con las universidades y centros de investigación, se impulsen iniciativas para integrar ciencia, industria y gobierno en torno a objetivos comunes; desde la observación de la Tierra para la gestión ambiental, hasta el uso de satélites para telecomunicaciones y la seguridad nacional. La coyuntura actual coloca a México en la imperativa disyuntiva de acelerar su capacidad de innovación y reducir las brechas frente a las potencias espaciales, al tiempo de aprovechar la cooperación internacional como palanca complementaria de desarrollo.

 

Haciendo uso del análisis prospectivo, el escenario actual revela que el futuro del sector espacial mexicano dependerá de la capacidad de articular los siguientes seis ejes estratégicos:

 

Los ejes estratégicos para el sector espacial de México

  1. Autonomía tecnológica, es fundamental el desarrollo de infraestructura nacional en satélites, lanzadores y sistemas de observación, así como el impulso a la innovación local (el Sistema Nacional de Innovación Espacial) con miras a la reducción de la dependencia del extranjero y garantizar la continuidad de proyectos nacionales.
  2. Marco jurídico e institucional actualizado, comprende la legislación espacial (aprobación de la Reforma constitucional en materia espacial y la consecuente Ley Nacional de Desarrollo Espacial) que permitirá regular las actividades espaciales acorde con estándares internacionales y el fortalecimiento de las instituciones nacionales para coordinar políticas y proyectos, protegiendo los intereses nacionales
  3. Formación de talento especializado y la vinculación con la industria, son indispensables para crear una masa crítica de profesionales capaces de sostener el crecimiento del sector, generar y ampliar programas educativos especializados en ingeniería espacial, derecho espacial y gestión de proyectos en estrecha vinculación con universidades, centros de investigación y la industria.
  4. Aplicaciones sociales y económicas, el uso de tecnología espacial (de manera transversal) para gestión ambiental, seguridad, telecomunicaciones, agricultura y pesca de precisión, asegurando la generación de beneficios tangibles para la población mexicana.
  5. El fomento a la innovación y emprendimiento (Sistema Nacional de Innovación Espacial), abrirá espacio para los incentivos para startups y empresas emergentes en el sector espacial, que dinamicen el ecosistema espacial mexicano, integrando a la ciencia, industria y gobierno.
  6. Cooperación internacional, debe orientarse hacia alianzas estratégicas con países, agencias espaciales y organismos internacionales especializados que aporten transferencia de conocimiento y tecnología, además de la activa participación en los foros multilaterales (UIT, COPUOS, ALCE, CRECTEALC, CEA) para posicionar a México como un actor relevante en la comunidad espacial global.

 

Partiendo del contexto anterior, el escenario prospectivo se desarrolla a partir de la consolidación del Programa Espacial Mexicano (PEM), de la AEM, con visión de largo plazo (política espacial de Estado) para generar capacidades nacionales tendientes al desarrollo del sector espacial. La AEM sectorizada en la nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), confirma que el sector espacial deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en la infraestructura invisible que debe sostener el desarrollo tecnológico y la modernidad de México.

 

El sector espacial global está viviendo una transformación acelerada hacia un modelo más comercial, colaborativo y tecnológico. A continuación, se presentan tres tendencias actuales en el ámbito global, regional (Latinoamérica) y nacional (México), basadas en perspectivas para 2025-2026. El sector espacial en México enfrenta un momento de reestructuración y retos presupuestales importantes para 2026, lo que obliga a la búsqueda de eficiencia y alianzas estratégicas. Las tres tendencias actuales identificadas (tecnológicas, económicas) que impactan o puedan impactar favorablemente el escenario en cuestión o bien podrían generar mayores desafíos o incertidumbres a futuro.

 

  1. Tendencias globales (tecnológicas y de mercado)

-Comercialización de la órbita baja terrestre (LEO) y economía espacial: El espacio se está convirtiendo en una extensión de la economía terrestre. La reutilización de cohetes (Starship, Falcon 9) se ha normalizado, convirtiendo el acceso al espacio en una operación industrial creciente.

-Regreso a la Luna y minería espacial: Las misiones del Programa Artemis (NASA) y el aumento de aterrizadores comerciales (Blue Ghost, Griffin, etc.) buscan la exploración de recursos y la sostenibilidad de la presencia humana, marcando el inicio de una economía lunar.

  1. Tendencias en América Latina (regional)

-Auge de satélites pequeños (nano/microsatélites): Los países latinoamericanos se enfocan en la manufactura y lanzamiento de satélites pequeños para observación de la Tierra y comunicaciones.

iii. Tendencias en México (nacional)

-Especialización académica en nanosatélites y misiones lunares: México, a través de la UNAM, IPN y UPAEP, entre otras universidades, está incursionando en la exploración lunar con pequeños robots (Proyecto Colmena) y la creación de la constelación AztechSat para monitoreo marino.

 

A partir del concepto de futuros deseables / futures studies (fundamental en el campo de la prospectiva estratégica, que no se atribuye a una sola persona, es un enfoque metodológico consolidado por varios autores -Michel Godet, Eleonora Masini, Javier Medina Vásquez y la Fundación Javier Barros Sierra de México- a lo largo de la segunda mitad del siglo XX), se construye el siguiente escenario “México genera infraestructura para su desarrollo espacial (2041-2051)” que describe cómo debería ser el sector espacial nacional en un horizonte de 15 a 25 años, iniciando en 2026. En el horizonte de 15 años, México lanza satélites y opera una arquitectura espacial definida por software, ha consolidado un ecosistema espacial nacional que no solo consume tecnología, sino que la exporta. La integración de la AEM en la ATDT -restructurada con objetivos sustantivos, más allá de los técnicos- permitió que el espacio se financiara como un activo estratégico – transversal de infraestructura crítica.

 

-Capacidades nacionales desarrolladas: México opera la constelación AztechSat-NG, una red de 12 nanosatélites LEO de producción nacional que gestiona en tiempo real la soberanía de los mares, la agricultura y pesca de precisión y la respuesta a desastres. La micro robótica (heredera de Colmena) es ahora un estándar internacional para la exploración lunar y en Marte.

-El hub regional: La Ciudad de México y Querétaro albergan el centro de datos más importante de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE), procesando telemetría para toda la región. El talento joven ya no emigra; trabaja en las Space-Tech (startups) mexicanas que proveen componentes para la creciente economía lunar del NASA Artemis Program.

-Gobernanza digital-espacial: El gobierno mexicano del futuro opera bajo un modelo de Estado como plataforma, donde el acceso a internet satelital en zonas rurales es un derecho humano garantizado por activos propios y alianzas estratégicas con empresas de lanzamientos reutilizables. En este futuro, el sector espacial es el motor de la AEM – ATDT, funcionando como un sistema nervioso central para el país.

-Infraestructura soberana: México está iniciando el desarrollo de su propia generación de lanzadores de baja capacidad para microsatélites, operando desde puertos espaciales estratégicos en territorio nacional (Matamoros, Baja California y Querétaro para turismo espacial), compartiendo capacidades con Brasil y Argentina. Las estaciones terrenas están distribuidas de tal forma que ofrecen cobertura redundante para toda Centroamérica y el Caribe, posicionando a México como el nodo principal de la ALCE.

-Marco legal y orgánico: La Ley Nacional de Desarrollo Espacial (LNDE) ha eliminado las barreras burocráticas, permitiendo que el Sistema Nacional de Innovación Espacial vincule a las universidades con las startups que exportan software de guiado y componentes de hardware a misiones de la NASA y la ESA, además de promover intensivamente la inversión nacional y extranjera, a través de la robusta red de Embajadas y Consulados de México en el exterior.

-Liderazgo regional: México es el integrador tecnológico de Latinoamérica. Cuando un país de la región necesita una misión satelital, recurre al ecosistema mexicano porque ofrece la solución completa: desde el diseño del hardware hasta el procesamiento de datos con IA.

 

El impulso a la tecnología de “uso dual” (civil y militar), bajo la regulación internacional existente, es lo que define a las potencias espaciales modernas, no basta con tener la infraestructura espacial (hardware), si no se tiene la inteligencia y la conectividad a bordo (software) para que la misión sea útil y segura. Para que México consolide una estrategia y un ecosistema integral bajo esta visión híbrida del desarrollo espacial nacional, la prospectiva nos dicta que se requieren tomar decisiones hoy, aprovechando la activa participación de las fuerzas armadas (Defensa y Marina).

 

Para que este escenario sea factible, se proponen las siguientes tres acciones concretas y realistas que deben implementarse en el presente -sin demora- para comenzar a construir ese futuro cimentando y robusteciendo el PEM.

 

  1. 1. Institucionalización del PEM y la Ley Nacional de Desarrollo Espacial (LNDE). Es urgente formalizar el PEM no como un plan de gobierno, sino como una política de Estado con presupuesto multianual blindado y suficiente, etiquetado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

Acción: Aprobar la Reforma constitucional en materia espacial, redactar y promover la Ley Nacional de Desarrollo Espacial que defina incentivos fiscales para empresas que fabriquen hardware en México y que establezca el marco jurídico para la operación de lanzaderas y la gestión de tráfico espacial.

  1. Creación del Sistema Nacional de Innovación Espacial (SNIE). Establecer centros de investigación especializados que funcionen como laboratorios compartidos (Open Labs) donde la academia y la industria privada colaboren en el Ensamblaje, Integración y Pruebas / Assembly, Integration and Testing (AIT), de satélites y cohetes, la fase crítica de producción donde los componentes (subsistemas) de un satélite o cohete se unen y se someten a pruebas rigurosas; además aseguran el correcto funcionamiento, rendimiento y compatibilidad del satélite. El SNIE genera el Hub de integración satelital, de cohetería/sistemas de propulsión y vehículos de lanzamiento, así como plataformas de lanzamiento o puertos espaciales.

Acción: Implementar el Sistema Nacional de Innovación Espacial, financiando proyectos de “ida y vuelta”, software mexicano para satélites internacionales y hardware nacional para constelaciones regionales.

  1. Diplomacia espacial activa y formación de capital humano especializado. Utilizar la posición de México en la ALCE para estandarizar procesos. Si México lidera en la formación de especialistas (vía programas de posgrado enfocados en el PEM), el resto de la región adoptará la tecnología mexicana por defecto en la ALCE.

Acción: Lanzar un programa masivo de formación de talento humano, becas y estancias profesionales en colaboración con la AEM – ATDT para especializar a por lo menos 5,000 profesionales en hardware aeroespacial, ciberseguridad y derecho espacial en los próximos 5 años.

 

México debe desarrollar capacidades en ambas vertientes (articular los seis ejes estratégicos y ejecutar las tres acciones concretas) para consolidar un sector espacial robusto en el mediano y largo plazo, a través del PEM con visión de largo plazo, el SNIE, la Reforma constitucional en materia espacial -que genere la Ley Nacional de Desarrollo Espacial-, forjar capacidades nacionales en infraestructura espacial (satélites, cohetes y lanzaderas, estaciones terrenas, centros de investigación y formación de talento humano especializado), que articule el sector y construya el ecosistema espacial, apoyándose en la cooperación internacional; proyectando al país como líder regional -a través de la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE)- y lo posicione en la comunidad espacial global. Para materializar este equilibrio en los siguientes productos, derivados del escenario prospectivo, las tres acciones anteriores deben ser los pilares del PEM.

 

  1. Ventanilla Única Espacial. Bajo la sombrilla de la ATDT, crear un proceso digital simplificado para permisos de lanzamiento, uso de espectro y certificación de hardware espacial hecho en México. Impacto. Impulsa y promueve la creación de startups en el naciente ecosistema espacial nacional.
  2. Regulación de puertos espaciales y lanzamientos. Establecer en la Ley Nacional de Desarrollo Espacial las reglas del juego para que empresas privadas y la AEM puedan operar infraestructura de lanzamiento en territorio nacional. Impacto. Posiciona a México como el sitio más competitivo de la región por su ubicación geográfica.
  3. Crear el Sandboxing (técnica de ciberseguridad en un entorno controlado) de regulación espacial dentro de la ATDT. Aprovechando la naturaleza digital de la nueva agencia, se debe implementar un marco legal ágil (basado en el Tratado del Espacio Exterior) que facilite las pruebas de comunicaciones satelitales y servicios de datos. Impacto. Atraer inversión extranjera de empresas de LEO que busquen a México como base de operaciones y desarrollo de software de vuelo, reduciendo la incertidumbre jurídica.
  4. Programa de compra pública de innovación (misiones bandera). En lugar de subvenciones directas, el Estado debe actuar como cliente ancla. La AEM/ATDT debe licitar servicios de monitoreo ambiental o conectividad que obliguen a consorcios nacionales (academia e industria) a desarrollar prototipos funcionales de nanosatélites. Impacto. Garantiza un mercado inicial para el ecosistema nacional, permitiendo que las PYMES espaciales mexicanas alcancen la madurez tecnológica necesaria para competir globalmente.
  5. Integración curricular STEM con enfoque en Space-Data. Dado que el sector es transversal, la formación no debe ser solo para ingenieros aeroespaciales. Se requiere una acción inmediata para integrar análisis de datos satelitales y derecho espacial en las carreras de computación y leyes. Impacto. Crea la masa crítica de profesionales que operarán la infraestructura soberana en 2031. No solo necesitamos lanzar satélites; necesitamos saber qué hacer con los terabytes de información que generan.
  6. Creación de un “Security Operations Center” (SOC) espacial. Dado que la ATDT tiene un fuerte componente de telecomunicaciones, es vital crear una unidad de ciberseguridad orbital. Acción. Establecer protocolos de cifrado nacional para el flujo de datos entre las estaciones terrenas y los satélites. Esto asegura que, aunque el hardware sea comercial o compartido (como en la ALCE), el software y la información sean estrictamente soberanos y protegidos.

 

Considerando que el sector espacial en México enfrenta un momento de reestructuración y retos presupuestales importantes para 2026, el escenario coyuntural obliga a la búsqueda de eficiencia y alianzas estratégicas. Sin la reforma a los artículos 28 y 73, la Ley Nacional de Desarrollo Espacial carece del sustento constitucional necesario para que el Congreso pueda legislar en la materia y para que el Estado pueda ejercer su rectoría de forma plena. Sin la Ley Nacional de Desarrollo Espacial y la institucionalización del PEM, cualquier avance tecnológico (infraestructura: hardware/satélites o desarrollo de sistemas críticos, análisis de datos y ciberseguridad espacial: software) corre el riesgo de quedarse como un esfuerzo aislado o un proyecto de una sola administración; el marco legal sólido es el piso sobre el que se construye toda la infraestructura y la confianza de los inversionistas. Si no existen una Ley Nacional de Desarrollo Espacial y un Programa Espacial Mexicano con visión de Estado (que trascienda administraciones), las inversiones en infraestructura se quedan en prototipos de laboratorio y el desarrollo de sistemas no encuentra un mercado regulado donde operar de forma soberana.

 

La reforma constitucional en materia espacial en México (aprobada por la Cámara de Diputados en 2023) modifica los artículos 28 (establece que las actividades en el espacio ultraterrestre son un área prioritaria para el desarrollo nacional) y 73 (faculta al Congreso de la Unión para legislar en materia de actividades en el espacio exterior), de la Constitución Política para establecer las actividades espaciales, incluyendo la Luna y cuerpos celestes, como áreas prioritarias para el desarrollo nacional; y busca impulsar la inversión y soberanía tecnológica.  Los objetivos clave de la reforma son:

-Desarrollo nacional: Considerar las actividades espaciales como estratégicas.

-Impulso económico: Fomentar la inversión pública y privada en la industria espacial.

-Marco legal: Sentar las bases para la creación de la Ley Nacional de Actividades Espaciales.

-Talento mexicano: Potenciar la investigación y desarrollo tecnológico nacional.

 

El cuello de botella en el Senado es el verdadero desafío de 2026. Si se logra destrabar la Reforma constitucional en materia espacial, se activa un efecto dominó positivo que dará la certeza jurídica que hoy le falta a los inversionistas nacionales y extranjeros. A continuación, presento tres acciones realistas que pueden empujar esa visión desde un ámbito estratégico, la Fundación Acercándote al Universo (FAU):

  1. Narrativa de Seguridad y transformación digital. Vincular la Reforma constitucional en materia espacial no como un tema de exploración, sino como una pieza clave de la ATDT a través de la AEM. Si el Senado entiende que sin espacio no hay conectividad universal ni gobierno digital eficiente, la reforma deja de ser lejana para volverse urgente.
  2. Mesas de Diálogo de la ALCE como catalizador. Aprovechar la posición de México en la agencia regional para mostrar al Senado que el retraso legislativo interno frena el liderazgo de México en Latinoamérica. El costo de oportunidad de no aprobar la reforma es ceder el liderazgo regional a otros países que ya tienen marcos legales modernos.
  3. Libro Blanco de Certeza Jurídica. Generar un documento técnico-estratégico que demuestre cuántos proyectos de infraestructura espacial (específicamente en infraestructura espacial y estaciones terrenas) están en pausa esperando la aprobación de la Ley Nacional de Desarrollo Espacial. Ponerle números al retraso generado por la inacción suele ser el lenguaje que más entiende el Congreso.

 

Lograr el consenso político en el Congreso sobre la soberanía tecnológica frente a actores internacionales permitiría el desbloqueo legislativo de la Reforma constitucional en materia espacial, así como la aprobación de la Ley Nacional de Desarrollo Espacial, además de conseguir la asignación presupuestal necesaria en el PEF para el PEM de la AEM. La Ley dará certeza jurídica para que la industria privada (nacional y extranjera) se atreva a invertir en infraestructura espacial nacional, para el desarrollo del sector y del ecosistema espacial nacional. Al elevar el sector a rango constitucional y contar con la Ley, las empresas de infraestructura (lanzadores y satélites) percibirán a México no como un mercado temporal, sino como un destino de inversión a 20 o 30 años, similar a lo que ocurrió con el sector de telecomunicaciones en su momento.

 

El objetivo es que la Ley Nacional de Desarrollo Espacial actúe como la Constitución del sector, dándole certidumbre a todos los actores concernidos (multi stakeholders).

 

-Definición de “Sector Estratégico”: La Ley debe elevar el estatus de las actividades espaciales al mismo nivel que el sector energético o de telecomunicaciones. La AEM al ser ahora parte de la ATDT, esto facilita que el espacio sea visto como una herramienta de seguridad nacional y eficiencia gubernamental.

-Incentivos a la inversión: Establecer reglas claras para que las empresas que decidan fabricar componentes o desarrollar software en México tengan beneficios fiscales. Esto es vital para que el Sistema Nacional de Innovación Espacial no dependa solo de fondos públicos.

-Articulación con la ALCE: La ley debe contemplar mecanismos de reciprocidad para que México pueda liderar proyectos regionales -a través de la AEM- sin trabas burocráticas, permitiendo que la infraestructura nacional sea compartida y monetizada con otros países miembros.

 

Acciones mínimas inmediatas para este año:

  1. Mesa de redacción multi actor (provenientes de la triple hélice): Convocar a expertos en derecho espacial (donde la FAU tiene gran experiencia), representantes de la industria privada (como los que asisten a FAMEX) y académicos para asegurar que la ley sea técnica y comercialmente viable.
  2. Presupuesto transexenal: Establecer en el PEM que los proyectos de infraestructura (lanzaderas, estaciones terrenas) tengan asignaciones presupuestales que no se puedan cancelar de un año a otro, garantizando la continuidad de las misiones.

 

Lo que planteo no es solo una estrategia técnica, sino un proyecto de Estado. La visión de un equilibrio total entre infraestructura espacial y sus aplicaciones, respaldada por una estructura legal y orgánica, es el único camino para que México pase de ser un espectador a un actor soberano en la emergente economía espacial.

 

Consideraciones finales

 

México se encuentra en un punto de inflexión, desde el cual puede optar por mantener un papel pasivo (marginándose) en el escenario espacial global o asumir el reto de construir un sector sólido, autónomo y competitivo. La clave está en transformar los desafíos actuales (limitaciones de recursos, dependencia tecnológica y marcos institucionales incipientes) en oportunidades estratégicas que impulsen el desarrollo nacional. Si logra consolidar una visión de largo plazo, el país no solo fortalecerá su soberanía, sino que también puede posicionarse como líder regional en materia espacial. El escenario prospectivo, por tanto, no es únicamente una proyección de posibilidades, sino una invitación / llamado a la acción, es decir, invertir en ciencia, tecnología y talento para que el espacio se convierta en habilitador de soluciones a los grandes desafíos nacionales, así como en motor de desarrollo y bienestar para México.

 

El futuro del sector espacial mexicano dependerá -sin duda- de la capacidad gubernamental en la triple hélice de articular una visión de largo plazo que reduzca la dependencia tecnológica externa y fomente la formación de talento especializado. La construcción de los marcos legales sólidos necesarios, el impulso a la investigación aplicada y la creación de infraestructura nacional son elementos indispensables para garantizar un desarrollo sostenible. Asimismo, la cooperación internacional debe orientarse hacia alianzas que fortalezcan la soberanía y generen beneficios tangibles para la sociedad. En este escenario prospectivo, México tiene la oportunidad de transformar sus desafíos en ventajas estratégicas, consolidando un sector espacial que contribuya tanto al desarrollo nacional como a su liderazgo en la región.

 

“Los  artículos firmados  son  responsabilidad  exclusiva  de  sus  autores  y  pueden  o  no reflejar  el  criterio  de  A21”

Tags: Sector espacial

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