
Cuando la FIFA eligió a México, Estados Unidos y Canadá para organizar conjuntamente la Copa de Futbol 2026, la atención se concentró en las 16 ciudades sede. Sin embargo, conforme se acerca el torneo, ha comenzado a emerger un protagonista inesperado: Cancún y concretamente, su aeropuerto. Aunque el principal destino turístico del Caribe mexicano no albergará un solo partido, podría convertirse en uno de los grandes ganadores del evento gracias a una ventaja que ningún otro aeropuerto mexicano posee.
Diversas fuentes coinciden en un dato singular: el Aeropuerto Internacional de Cancún (CUN) mantiene conectividad aérea directa con las 16 ciudades sede, distribuidas entre los tres países y según el gobierno de Quintana Roo sería la única terminal aérea de los tres que tiene este privilegio.
La importancia de ello va mucho más allá de una estadística comercial. El Mundial de 2026 será el primero con 48 selecciones, 104 partidos y una duración cercana a cinco semanas, del 11 de junio al 19 de julio. Ello provocará millones de desplazamientos entre las sedes de Norteamérica. A diferencia de otros mundiales concentrados en un solo país, esta edición obligará a aficionados, patrocinadores, periodistas, selecciones y turistas a desplazarse constantemente entre ciudades separadas por miles de kilómetros.
En ese contexto, Cancún posee características que ningún otro aeropuerto de México puede ofrecer simultáneamente. Además de conectar con Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, mantiene enlaces directos con Toronto y Vancouver, así como con Atlanta, Boston, Dallas, Filadelfia, Houston, Kansas, Los Ángeles, Miami, Nueva York, San Francisco y Seattle, Esto le permite funcionar como una especie de “hub mundialista”, al grado que se le ha empezado a llamar la puerta de entrada no oficial al Mundial.
La ventaja resulta todavía más relevante si se considera que Cancún es uno de los aeropuertos internacionales más importantes de Latinoamérica. En 2025 movilizó más de 29 millones de pasajeros y mantiene conexiones con más de un centenar de destinos internacionales. Su infraestructura hotelera, la mayor del país para turismo vacacional, permite además combinar asistencia a partidos con estancias en el Caribe mexicano.
Desde una perspectiva de transporte aéreo, es muy evidente que para la aviación más importante que los decretos es la libertad para crear y administrar que pueda tener un operador aeroportuario.
Las restricciones del AICM en materia de slots contrasta con la extraordinaria expansión internacional de Cancún, el cual, de forma natural se ha convertido en un centro de concentración y distribución de vuelos internacionales (hub), cuya relevancia trasciende el turismo de playa.
Por supuesto, esta posición también implica retos muy importantes. La concentración de pasajeros durante junio y julio ejercerá presión sobre horarios, terminales, servicios migratorios, equipaje y transporte terrestre. Las autoridades federales y estatales han comenzado a reforzar medidas de seguridad y coordinación operativa para enfrentar uno de los periodos de mayor movilidad internacional en la historia reciente del país.
Paradójicamente, mientras la Ciudad de México inaugurará el Mundial en el Estadio “Banorte” (Azteca) y Monterrey y Guadalajara recibirán partidos históricos, podría ser Cancún quien capitalice la mayor derrama turística derivada de la conectividad aérea. En la economía de la aviación a veces el verdadero ganador no es quien alberga el evento, sino quien conecta al mundo con él. E-mail: raviles0829@gmail.com
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