
He tenido la oportunidad de abordar con anterioridad el tema del Aeropuerto Internacional “Del Norte” (NT) en los alrededores de Monterrey, Nuevo León, es decir el mítico ADN y debo reconocer, criticando la decisión del gobierno federal de ponerlo en manos de la Secretaría de la Defensa Nacional por medio del Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica o GAFSACOMM (estoy seguro que este nombre emanó de una fumada de mota en un rancho de Palenque, Chiapas), entidad que en unos dos años ha designado por lo menos a cuatro diferentes personas para dirigirlo, algo que en mi opinión habla mucho de su problemática.
Lo veía yo venir y así lo expresé en anteriores columnas; me entero por medio de fuentes confiables provenientes directamente de Monterrey, que una parte importante tanto de los operadores otrora con base en ADN, como de aquellos que eventualmente lo empleaban en sus vuelos a esa urbe, literalmente están huyendo de él, quejándose de exceso de controles, trámites absurdos, incrementos de costos y diversas limitaciones, sin lograr nada a cambio, para preferir hacer o para hacer base o simplemente hacer los vuelos desde el Aeropuerto Internacional “Mariano Escobedo” (MTY) cuyas excelentes facilidades para la aviación general y ejecutiva (ICCS/FBO incluido) ya están siendo superadas por la demanda, obligando a los operadores a considerar alternativas como el Aeropuerto “Plan de Guadalupe” de Saltillo, Coahuila (SLW) que aun a pesar de sus propias limitaciones, en particular geográficas y climáticas, gracias a su conectividad terrestre por diversas autopistas, termina resultando accesible para muchos de “los patrones” del poniente del área metropolitana de Monterrey y municipios conurbados.
No me sorprende entonces que el ADN haya dejado de ser atractivo; siento que el tiempo ha demostrado que la administración castrense de aquello que debería depender de civiles lo único que hace es complicar las cosas en todos los sentidos, comenzando por la facilitación, impactando en el caso del transporte aéreo en su competitividad en relación a otros medios. Lo que me preocupa es que los mexicanos nos estamos acostumbrando a la idea de vivir en una virtual dictadura respaldada, “a la Venezuela”, por unas fuerzas armadas a las que se le ha puesto a cargo de entidades que simple y sencillamente no funcionan, caso de nuevos emprendimientos como el Tren Maya o de otras que hacen su trabajo marginalmente y que ahora están destruyendo, caso del ADN o hasta de la propia autoridad aeronáutica nacional, a todas luces cada día menos eficiente.
Malo, muy malo el día en el que al “Peje” se le ocurrió poner en manos equivocadas tantas cosas en México. Esa me parece es parte importante del lamentable legado que dejó una presidencia que por años nos lo advertían algunas voces “era un peligro para México”.
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