
Menudo problema en el que está metido el gobierno de nuestro país con la decisión tomada por el DOT (Departamento de Transporte de los Estados Unidos), pues la afectación a nuestra aviación es real y costará trabajo resarcir los negativos efectos causados por no seguir las reglas de los compromisos establecidos. Todo lo que he leído a este respecto es cierto y lo más delicado del asunto es que todavía no nos damos cuenta de que realmente incurríamos en faltas a los tratados, acuerdo bilateral con los Estados Unidos, de 2015. El problema es de carácter técnico, pero desde la presidencia se quiere ver como político y así se pretende componer la página, eso es lo peor, es más, es peor que lo que sucedió porque quiere decir que no han entendido el verdadero problema.
De entrada, debemos reconocer que los contextos, de cuando se tomaron decisiones del AIFA y el AICM con la reducción de disminuir las operaciones por hora de manera unilateral y sin mediar reuniones para ponerse de acuerdo, son diferentes, no sé porqué las autoridades aeronáuticas no explican el asunto adecuadamente a quienes toman las decisiones finales, eso facilitaría las cosas. De por sí es un gran esfuerzo el que realizan las líneas con vuelos desde 40 kilómetros de su base principal (AIFA) que es el AICM, para que una vez que van saliendo adelante con trabajos y una conectividad pírrica por la ubicación del AIFA ahora los afectan de esa forma, pues simplemente no se vale. ¿Hasta cuándo aprenderán las autoridades de que deben hacer caso a la gente experimentada en temas de aviación para no saltarnos ninguna obligación que nos puede comprometer seriamente, como en esta ocasión?
Tengo entendido que el tema de la carga en las panzas de los aviones desde el AICM ya quedó resuelto, no sé si de manera permanente o mientras dialogan las partes, pero eso significa un respiro. En el tema de aviación y otros más los tratados internacionales tienen carácter obligatorio, sólo la constitución está arriba de estos, en el caso referido no hay afectación a la constitución luego entonces, hay que cumplir.
Sobran organizaciones que casi a diario señalan posibles afectaciones a la aviación, bueno, hubo un buen tiempo en que se dejaron de pagar cuotas a la OACI, por la razón que sea, se debían algo así como ochenta millones de pesos, si no pagas no estás en la jugada así que a regañadientes se tuvo que pagar para poder seguir teniendo derecho a todos los beneficios de pertenecer a los países que están inscritos en esta importantísima organización internacional.
Insisto en que la aviación civil consta de muchos vericuetos legales que deben atenderse de manera civil, cuando menos se justifica que se asesoren de quien sabe de estos asuntos. De parte de la administración me llegaron a preguntar sugiriéndome que ¿qué sucedería si se dejara de pagar ese adeudo con la OACI?.
Lo mismo pasó con la primera reestructuración de la DGAC, hubo varios viajes, cuantiosos, por cierto, para que se tomara como ejemplo los dictados de EASA (Agencia Europea de Seguridad Aérea), la administración desde la cabeza de transporte no midió la reacción de la OACI ni FAA, sabiendo que ellos apoyaban, mediante un contrato claro, a poner al día los requerimientos de OACI, esto ya habiendo sido degradado la primera vez en el 2010 y conociendo los puntos que orillaron a esto, bueno, no se hizo caso y no se trabajó adecuadamente para desahogar todos los puntos “atorados” en las negociaciones. El resultado nos llevó a la segunda degradación. Si seguimos sin entender que tenemos la obligación de apegarnos a los anexos de la OACI no vamos a avanzar y nos hace vulnerables ya sea por motivos políticos o por algún evento que amerite sanciones como es en este caso.
Por otro lado, las recomendaciones con sabor a obligatoriedad que nos dicta la OACI se van desvirtuando o se le van poniendo obstáculos, o se van pidiendo más cosas de las que contienen los anexos y esto nos perjudica cuando menos en dos asuntos: Por un lado, se pierde el verdadero objetivo de los anexos y por el otro se ponen demasiadas trabas en el cumplimiento de los verdaderos objetivos de las reglamentaciones. Cuando por alguna razón como fue el caso de la revisión de seguridad realizada por la FAA en el 2020 nos envolvimos tanto en cosas que no venían al caso y se provocó un verdadero caos, tan solo nos revisaron el cumplimiento de solo tres anexos y nos fue como en feria, ahora con la revisión de los diecinueve anexos no nos la vamos a acabar.
Está bien que cada país tiene el derecho de incluir puntos adicionales a los anexos y esto es un derecho soberano, pero para que le damos tantas vueltas al asunto y dificultamos el correcto desarrollo de la aviación civil. Ahí tenemos los problemas que han surgido de la obtención de las licencias para PTA (Personal Técnico Aeronáutico) en el pasado frustrando muchas veces los deseos que tiene la gente de integrarse al medio. Sugiero que nos apeguemos a los designios de los anexos del Convenio de Aviación Civil Internacional OACI y normas y métodos recomendados SARPS (Standard and Recommended Practicies) por sus siglas en inglés creados para facilitar el cumplimiento de los anexos de OACI y nos quitemos de cuentos.
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