
La “nueva” Mexicana de Aviación enfrenta uno de los retos más importantes de la aviación comercial mexicana: demostrar que una aerolínea propiedad del Estado puede ser competitiva, eficiente, segura y financieramente sostenible dentro de un mercado dominado por empresas privadas, sobre todo recordando que el Estado mexicano nunca ha tenido éxito en la administración de líneas aéreas comerciales, y ejemplos existen.
Mexicana no tiene garantizado el éxito solo porque está bajo la administración militar.
La disciplina y estructura militar pueden aportar ventajas en materia de organización, seguridad y cumplimiento de procedimientos, pero una aerolínea comercial requiere, además, una visión empresarial, orientada a dar resultados con conocimientos especializados del mercado, y eso solo lo puede hacer una administración profesional y con experiencia.
La seguridad operacional es elemento indispensable para el éxito de Mexicana y no existe margen para comprometerla por razones económicas, políticas o comerciales.
La capacitación de pilotos, sobrecargos, técnicos de mantenimiento, despachadores y personal de tierra debe mantenerse en los niveles más altos. La seguridad debe ser la prioridad absoluta y formar parte de la cultura de toda la organización.
La selección de rutas con base en estudios de mercado profesionales resulta otro elemento vital.
La aerolínea no puede pretender volar a todos los destinos simplemente por razones políticas o de presencia nacional, y cada ruta debe responder a un análisis serio de demanda, costos, competencia, conectividad y posibilidades de generar ingresos.
Los aviones deben estar donde exista mercado y garanticen niveles óptimos de ocupación, y no donde simplemente exista una necesidad administrativa, un compromiso político o una simple ocurrencia para quedar bien.
Un avión en tierra representa un alto costo y no genera ingresos, razón por la cual es importante la utilización eficiente de su flota. Mexicana necesita alcanzar altos niveles de utilización diaria en todos sus aviones y rutas, reducir tiempos innecesarios en tierra y establecer una estrategia eficaz de mantenimiento y disponibilidad de aeronaves; de lo contrario, la mantendrá sujeta a subsidios gubernamentales.
Una flota de 20 aeronaves, que tienen un costo de 750 millones de dólares, como la que pretende Mexicana, debe tener respaldo de un departamento comercial consciente de la competencia, bien organizado y que encuentre estrategias para llenarlos de pasajeros en rutas productivas, así como una dirección de operaciones orientada a la seguridad.
El viajero actual compara precios, horarios, puntualidad, facilidad de compra, atención y experiencia de viaje, por lo que la atención al pasajero debe ser otra prioridad. Mexicana debe construir una identidad propia y ofrecer un servicio confiable, competitivo y profesional.
La eficiencia económica es hoy uno de los mayores desafíos de la empresa, porque la aerolínea necesita controlar cuidadosamente sus costos: combustible, mantenimiento, arrendamiento o adquisición de aeronaves, personal, aeropuertos, navegación, seguros y servicios en tierra. Si los ingresos no cubren los costos de operación de manera sostenible, Mexicana no podrá sobrevivir indefinidamente, aun bajo el cuidado financiero del gobierno, con el dinero de los impuestos de todos los mexicanos.
Mexicana necesita también personal altamente especializado. La aviación comercial es una industria extremadamente técnica. Los pilotos deben tener experiencia; los técnicos, una formación sólida; los responsables de operaciones deben conocer profundamente la industria; y la dirección de la aerolínea debe comprender tanto la parte aeronáutica como la financiera y comercial.
La administración militar y la operación comercial son dos mundos diferentes, y este es un punto particularmente importante: la disciplina militar puede ser una fortaleza, pero una aerolínea necesita libertad y rapidez para tomar decisiones comerciales. El mercado cambia diariamente y requiere responder a la competencia, al precio del combustible, a la demanda, a las temporadas y a las condiciones económicas.
Por ello, Mexicana debería establecer una clara separación entre la conducción del Estado mexicano y la gestión profesional de la aerolínea. El Estado puede ser propietario, pero la operación debe estar en manos de profesionales con experiencia comprobada en aviación comercial.
Mexicana debe cumplir estrictamente con las disposiciones de la AFAC, así como con los estándares de OACI y las mejores prácticas internacionales. La seguridad y la supervisión deben ser independientes de cualquier interés político o comercial.
La confianza del público es algo que ni el gobierno puede comprar de manera inmediata, y esa confianza se construye con puntualidad, seguridad, buen servicio, transparencia y consistencia. El pasajero debe saber que cuando compra un boleto de Mexicana está adquiriendo un servicio confiable.
Mexicana puede tener éxito, pero eso no dependerá únicamente de tener aviones, rutas o del respaldo y subsidios del Estado. Dependerá de administrar correctamente los recursos, seleccionar sus mercados, controlar sus costos, mantener una operación segura y contar con profesionales en todas las áreas que conozcan profundamente la aviación comercial.
Mexicana necesita crecer, pero debe hacerlo con inteligencia; no necesita solamente tener una bandera mexicana pintada en sus aviones; necesita demostrar, todos los días, que puede representar a México con seguridad, eficiencia, profesionalismo y competitividad.
Mexicana de Aviación tiene una historia y un nombre importantes, pero el verdadero éxito se construye vuelo por vuelo.
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