
Han transcurrido más de quince años desde que Mexicana de Aviación suspendió operaciones.
Para miles de trabajadores, el tiempo no solo ha significado la pérdida de un empleo, sino la espera, larga, de una justicia que parece no llegar.
Durante este tiempo se han vendido activos, se han resuelto litigios y se han tomado decisiones que han marcado el rumbo del concurso mercantil. Sin embargo, aún permanece un activo cuyo destino resultafundamental para miles de familias: la Base de Mantenimiento MRO.
Para quienes no conocen su historia, el MRO no es simplemente un taller aeronáutico. Durante años fue considerado uno de los centros de mantenimiento más importantes de América Latina, con capacidad para prestar servicios a diversas aerolíneas nacionales e internacionales.
Su valor estratégico nunca estuvo en duda. Hoy, ese activo continúa operando mientras su venta permanece pendiente.
De acuerdo con información pública, el fideicomiso que lo administra fue prorrogado hasta 2027 debido a que no se concretó una operación de compraventa.
Entretanto, miles de ex trabajadores continúan esperando que ese patrimonio pueda traducirse en una nueva distribución de recursos derivada del proceso de liquidación.
Pero, conforme transcurre el tiempo, surgen preguntas que merecen respuestas claras. ¿Cuál es el valor actualizado del MRO? ¿Cuánto ha generado en ingresos desde que comenzó a operar bajo el fideicomiso? ¿Cómo se administran esos recursos? ¿Qué criterios se siguen para proteger y maximizar el valor de ese activo? ¿Cuáles son los factores que, hasta ahora, han impedido concretar una venta?
Estas preguntas no constituyen una acusación contra persona alguna. Constituyen una exigencia legítima de transparencia. Cuando un activo representa parte importante de la esperanza económica de miles de familias, la información no debería circular únicamente entre expedientes judiciales o reuniones privadas.
Debería ser clara, verificable y accesible para quienes tienen un interés legítimo en conocerla.
La transparencia beneficia a todos. Beneficia a los trabajadores porque les brinda certeza, beneficia a quienes administran el proceso porque fortalece la confianza en sus decisiones y beneficia a la sociedad porque demuestra que los procesos concursales pueden conducirse con apertura y rendición de cuentas.
Los ex trabajadores de Mexicana no piden privilegios. Piden información.
No solicitan un trato preferencial, sino conocer el estado real de un patrimonio que puede influir directamente en el pago de sus derechos laborales.
Después de tantos años de espera, las preguntas ya no pueden considerarse incómodas. Son necesarias. Porque cuando la información falta, los rumores crecen. Y cuando los rumores sustituyen a la claridad, todos pierden.
Es momento de que las instituciones, el fideicomiso y los actores involucrados informen con claridad cuál es la situación actual del MRO, cuáles los avances reales para su eventual venta y qué acciones se están realizando para preservar el mayor beneficio posible para quienes llevan más de quince años esperando justicia.
La transparencia nunca debilita una institución. Al contrario, la fortalece.
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