
La aviación comercial ha evolucionado gracias a la innovación tecnológica, la mejora continua de los motores aeronáuticos y la permanente búsqueda de mayor seguridad y eficiencia operacional.
Cada nueva generación de aeronaves incorpora avances en materiales compuestos, sistemas electrónicos, navegación satelital, inteligencia artificial aplicada al mantenimiento y motores con niveles de confiabilidad que hace apenas unas décadas parecían imposibles.
Entonces, a la pregunta que hace el título habrá que contestar que definitivamente sí es seguro transportar pasajeros en aviones de un solo motor, pero sin dejar de aceptar los posibles riesgos adicionales.
Debemos decir que la idea de volar en una aeronave comercial impulsada por un solo motor genera preocupación entre muchos viajeros porque durante décadas el transporte de pasajeros ha descansado principalmente en aeronaves con dos motores o más, y la filosofía tradicional y las estadísticas indican que eso proporciona un mayor margen de seguridad frente a una falla de planta motriz.
La historia demuestra que la evolución tecnológica ha cambiado constantemente las formas de pensar, pero la pregunta ahora es si de verdad resulta una buena idea que las aerolíneas regionales utilicen aviones monomotores para realizar vuelos comerciales de pasajeros, especialmente cuando son operados en países con una orografía accidentada y condiciones de tiempo tan cambiantes como las de nuestro país.
Monomotores como el Cessna Caravan, usados en muchas partes del mundo, son muy confiables y han tenido mucho éxito en el transporte de pasajeros, carga y turismo, pero, como cualquier otro monomotor, siguen siendo aviones con menos oportunidades en caso de falla de motor.
Desde un punto de vista estrictamente técnico, un motor moderno puede desarrollar el empuje suficiente para mover las aeronaves donde está instalado y, por otra parte, los índices actuales de falla en vuelo son extremadamente bajos gracias a los programas de mantenimiento preventivo, monitoreo continuo de parámetros y análisis predictivo mediante inteligencia artificial.
No obstante, el desafío no es únicamente generar suficiente empuje. El verdadero reto radica en la filosofía de seguridad que caracteriza a la aviación comercial y cabe decir, y aceptar, que un solo motor significa una sola oportunidad en caso de una posible falla.En un avión bimotor, si uno de los motores falla, la aeronave puede continuar el vuelo con el motor restante durante el tiempo necesario para llegar a un aeropuerto cercano o a un área donde aterrizar con seguridad.
Obviamente, en una aeronave con un único motor, una falla total significa la pérdida inmediata del 100% de la propulsión.
Aunque el avión puede planear sin potencia durante una distancia considerable, como lo han demostrado numerosos incidentes resueltos exitosamente por tripulaciones altamente capacitadas, depender únicamente del planeo representa un riesgo operacional mucho mayor que continuar el vuelo si se tiene otro motor disponible.
Existen aerolíneas comerciales que utilizan aviones de un solo motor porque, desde el punto de vista económico y de mercado, esto les ofrece grandes ventajas:
Menor consumo de combustible.Reducción significativa de costos de mantenimiento.Menor peso estructural.Menor resistencia aerodinámica.Disminución de emisiones contaminantes.Menores costos de operación para las aerolíneas.
Estas ventajas pueden representar millones en ahorro anual para una empresa aérea; sin embargo, la aviación nunca ha colocado la economía por encima de la seguridad.
Las autoridades certificadoras, como la FAA y otras agencias aeronáuticas del mundo, exigen demostrar que cualquier nuevo diseño, monomotor o multimotor, mantenga o incremente los niveles actuales de seguridad antes de autorizar su operación comercial, pero los imprevistos siempre estarán ahí.
El motor de una aeronave no solo puede fallar en sus partes mecánicas, sino que a veces lo hace debido a factores externos que resultan fuera del control de un piloto, como es el caso del encuentro con parvadas. Como ejemplo, un ave, no necesariamente muy grande, es capaz de provocar el paro de un motor o destruir una hélice durante el vuelo.
Por otro lado, la aceptación de los pasajeros constituye otro factor fundamental. Ellos depositan su confianza en el sistema aeronáutico porque saben que cada decisión de diseño se basa en rigurosos estudios técnicos y tienen confianza en las aerolíneas certificadas para volar; sin embargo, convencer y acostumbrar al público de abordar una aeronave comercial con un solo motor no es tarea fácil, porque el pasajero cada día entiende más sobre el tema de la seguridad.
Mientras no exista un sistema que ofrezca un respaldo equivalente o superior al que actualmente proporcionan dos motores independientes, es difícil imaginar que esa confianza sea ganada totalmente.
La aviación ha demostrado que el progreso no consiste únicamente en hacer aeronaves más rápidas, más eficientes o más económicas de operar, sino en garantizar que cada innovación preserve el principio que ha permitido convertir al transporte aéreo en uno de los medios más seguros del mundo: la seguridad operacional nunca debe comprometerse en favor de la economía o la innovación.
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