
Faltan apenas dos semanas para que arranque el Mundial y México sigue jugando el partido más importante fuera de la cancha: la imagen aeroportuaria que dará ante el planeta.
Porque sí… el balón está por rodar.
Pero el verdadero silbatazo inicial será en los aeropuertos.
Y ahí todavía hay terminales haciendo calentamiento mientras el reloj ya corre en tiempo de compensación.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, bajo el timón de JUAN JOSÉ PADILLA OLMOS sigue en plena carrera contra el cronómetro entre baños remodelados, plafones nuevos, salas intervenidas y trabajadores acelerando obras como defensa desesperada al minuto 89.
Oficialmente todo avanza “en tiempo y forma”.
Pero la realidad operativa sigue mostrando vuelos demorados, áreas en obra y una terminal que desde hace años juega permanentemente al límite de su capacidad.
Y el problema no termina ahí.
Muchos creen que únicamente sufrirán presión los aeropuertos sede del Mundial.
Error.
La verdadera turbulencia llegará a toda la red aeroportuaria regional.
Porque cuando un aeropuerto se satura, los vuelos empiezan a dispersarse hacia terminales alternas y cercanas.
Ahí entran al partido el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Toluca, Puebla y Querétaro como válvulas de alivio para la zona centro.
Pero también vienen semanas bravas para el Aeropuerto Internacional de Monterrey, de OMA dirigida por RICARDO DUEÑAS ESPRIU, donde además coinciden obras viales y trabajos del Metro que ya afectan accesos a la terminal.
Y cuidado con Monterrey y con el “gober” SAMUEL ALEJANDRO GARCÍA SEPÚLVEDA.
Porque la Sultana del Norte será punto estratégico de negocios, selecciones, vuelos privados y patrocinadores internacionales.
Cualquier caos vial o saturación terminará viéndose a nivel global.
Mientras tanto, el Aeropuerto Internacional de Guadalajara también enfrentará una enorme presión operativa.
Guadalajara no solamente moverá aficionados.
Moverá conexiones internacionales, prensa, logística comercial y tráfico regional derivado del Mundial.
Y aunque su expansión avanza, la terminal tapatía también vive desde hace tiempo entre obras, crecimiento acelerado y demanda creciente.
El problema es que el visitante extranjero no distingue entre concesionarios, marinos, soldados, AFAC o grupos aeroportuarios.
Para ellos todo tiene una sola camiseta: México.
Y si encuentran filas eternas, migración lenta, equipaje atorado, accesos colapsados o terminales todavía oliendo a remodelación de último minuto… Esa será la imagen que el país proyectará al mundo.
Porque en aviación, como en futbol, una mala jugada puede corregirse.
Pero un autogol frente al planeta… queda grabado en la repetición.
¡No fue penal!… ¡No fue penal!…
¡Queda Dicho!
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