
El Aeropuerto de Bilbao, conocido popularmente como Aeropuerto de Bilbao-Loiu y bautizado por muchos viajeros como “La Paloma” debido al singular diseño de su terminal, constituye hoy la principal infraestructura aeroportuaria del norte de España y una de las grandes puertas de entrada al País Vasco.
Situado a apenas 12 kilómetros de Bilbao, en el municipio de Sondika, el aeropuerto ha sido protagonista de una evolución constante que lo ha convertido en un elemento estratégico para la conectividad, el turismo y el desarrollo económico de Bizkaia y del conjunto de Euskadi.
Los orígenes de la aviación en Bilbao
La historia del aeropuerto se remonta a 1927, cuando el Sindicato de Fomento comenzó a impulsar las gestiones necesarias para dotar a Bilbao de una infraestructura aeronáutica propia.
Sin embargo, no fue hasta 1936 cuando la Dirección General de Aeronáutica autorizó oficialmente la instalación del aeropuerto en Sondika. Durante la Guerra Civil Española, las instalaciones fueron utilizadas como base de operaciones militares hasta junio de 1937.
En 1940 se tomó la decisión definitiva de construir un aeropuerto civil en la zona. Las obras avanzaron lentamente y culminaron el 19 de septiembre de 1948. Dos años después entró en funcionamiento el edificio terminal, que inicialmente recibió el nombre de Carlos Haya.
El 1 de septiembre de 1965 pasó a denominarse oficialmente Aeropuerto de Bilbao.
Modernización y crecimiento
A lo largo de las décadas siguientes, el aeropuerto experimentó un importante proceso de modernización.
Entre 1964 y 1965 se instalaron un sistema de aterrizaje instrumental (ILS) y un radar meteorológico para la detección de tormentas. Posteriormente se llevaron a cabo importantes mejoras operativas que incluyeron el pavimentado de la pista, la ampliación de las plataformas de estacionamiento, nuevas calles de rodaje con salidas rápidas y la construcción de una moderna torre de control.
El gran salto llegó el 19 de noviembre del año 2000 con la inauguración de la actual terminal diseñada por el arquitecto Santiago Calatrava, una infraestructura que rápidamente se convirtió en uno de los símbolos arquitectónicos de la aviación española.
Un motor económico para Bizkaia
Más allá de su función como infraestructura de transporte, el Aeropuerto de Bilbao representa un importante motor económico para el territorio.
Se estima que alrededor de 2,500 personas desarrollan su actividad profesional dentro de las instalaciones aeroportuarias, desempeñando funciones esenciales para el funcionamiento diario de la terminal.
Entre los empleos directos destacan trabajadores de Aena, controladores aéreos, pilotos, tripulaciones, personal de seguridad, mantenimiento aeronáutico, Policía Nacional, Guardia Civil, aduanas, comercios, restauración y empresas de alquiler de vehículos.
A ello se suman cientos de empleos indirectos generados por empresas de limpieza, catering aéreo, suministro de combustible, logística, transporte terrestre, hoteles, agencias de viajes, proveedores tecnológicos y compañías de mantenimiento e infraestructuras.
Asimismo, el aeropuerto genera un importante empleo inducido en sectores como el comercio, la restauración y la vivienda gracias al gasto realizado por los trabajadores vinculados a la actividad aeroportuaria.
Los expertos también destacan el denominado impacto catalítico, es decir, la capacidad del aeropuerto para atraer turismo, inversión extranjera, congresos internacionales, nuevas empresas y oportunidades de exportación.
Diversos estudios estiman que la actividad asociada al aeropuerto representa aproximadamente el 14 % del Producto Interior Bruto de Bizkaia y contribuye a cerca del 7 % del empleo total del territorio.
Operaciones especiales: volar con el Papa
Uno de los aspectos más singulares del sector aeronáutico son los vuelos de su Santidad el PAPA, operaciones que requieren una organización y coordinación extraordinarias.
Durante nuestro programa “STOP: Próximo Aeropuerto” abordamos esta temática de la mano de nuestra colaboradora Alicia Romay corresponsal de prensa en el Vaticano.
Entre las cuestiones planteadas destacan:
- ¿Qué compañías aéreas operan los vuelos del Santo Padre?
- ¿Cómo se prepara la tripulación para una misión de estas características?
- ¿En qué se diferencia un vuelo papal de una operación comercial convencional?
- ¿Cómo se gestiona el proceso de facturación y embarque?
- ¿Qué protocolos especiales se aplican en cabina?
- ¿Cómo se organiza la seguridad durante el vuelo?
- ¿Cómo se configura la denominada sala de prensa aérea?
Las respuestas a estas cuestiones permiten comprender la complejidad logística y operativa que supone cada desplazamiento internacional del Pontífice.
Rosario Avilés describe como fueron los vuelos y visitas de los PAPAS en su estancia en México
Profesiones esenciales: la mecánica aeronáutica (Nuria Placeres)
El funcionamiento seguro de cualquier aeropuerto depende de numerosos profesionales altamente cualificados. Entre ellos destacan los técnicos de mantenimiento aeronáutico, responsables de garantizar que cada aeronave cumpla rigurosamente con todos los requisitos de seguridad antes de cada vuelo.
Su trabajo, muchas veces invisible para el pasajero, resulta esencial para mantener los elevados estándares de seguridad que caracterizan al transporte aéreo moderno.
Bilbao, una referencia para la aviación española
Con una historia que abarca casi un siglo, una terminal reconocida internacionalmente y una creciente importancia económica para Euskadi, el Aeropuerto de Bilbao continúa consolidándose como la principal infraestructura aérea del norte de España.
Su capacidad para generar empleo, atraer inversión y conectar el País Vasco con los principales destinos nacionales e internacionales lo convierte en una pieza clave para el desarrollo económico y social de la región.
El futuro de Bilbao-Loiu seguirá ligado a la innovación, la conectividad y la excelencia operativa, valores que han definido su evolución desde sus orígenes hasta la actualidad
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