
Tras consolidar durante 35 años una sólida red de producción en México, Safran enfocará su siguiente etapa de crecimiento en el desarrollo de talento y el fortalecimiento de sus capacidades de diseño e ingeniería, afirmó Alejandro Cardona Seemann, presidente de la compañía en el país.
Para el directivo, uno de los principales desafíos es la alta rotación de talento entre los jóvenes mexicanos, quienes con frecuencia optan por buscar oportunidades en otros países al no encontrar en México las posibilidades de desarrollo profesional a las que aspiran.
“No toda la responsabilidad es del talento, también es nuestra responsabilidad, me queda claro. Tenemos que estabilizar mucho más la curva de madurez de talento, de especialización en el país”, expresó Cardona Seemann para A21.
La fuga de profesionistas especializados, continúo el titular de Safran en México, también se da porque aquellos que tienen la paciencia para ir formando su desarrollo topan con pared cuando quieren pasar de hacer maquila a diseños.
“Hago mi doctorado en alta especialización tecnológica y científica. ¿Quién me apoya en el país para poder desarrollar mi proyecto dentro de un ecosistema industrial corporativo? ¿Cómo proyecto mi carrera? Hoy una maquila no te permite proyectar eso”, explicó.
Por ello, el titular de Safran hizo un llamado a redoblar esfuerzos para que México pase de un rol de maquilador a uno que también haga desarrollo tecnológico.
“El destino nos alcanzó y nos rebasó en toda la parte de desarrollo tecnológico. Si bien creo y apoyo el capitalizar lo que hemos construido, que es el sector manufactura, yo no me canso de decir que tenemos que ir más por desarrollo tecnológico, más diseño y ahí lo que implicaría para que tú puedas escalar hacia mayor especialización”, sostuvo.
Como ejemplo de este último punto, señaló que Safran cuenta en Chihuahua con un grupo de ingeniería dedicado al diseño de motores y otro enfocado en el soporte de productos para trenes de aterrizaje; sin embargo, ambos enfrentan dificultades para atraer y retener talento especializado, lo que refleja el círculo vicioso al que hacía referencia el presidente de la compañía.
“Hay dificultad para tener las habilidades especializadas que se requieren y escalar esas áreas nos está costando mucho trabajo”, lamentó.
Cardona Seemann también habló del aporte positivo que se ha tenido bajo la fórmula de la “triple hélice” —gobierno, empresarios y academia— para atender las necesidades técnicas y reestructurar la propuesta de valor para poder tener habilidades científicas y de alto impacto.
“Eso tiene que empezar desde la parte gubernamental, después pasando por la parte corporativa e industrial y esos dos alimentando al sector educativo”, relató.
Más de tres décadas de relación
En mayo pasado Safran cumplió 35 años de presencia en México, historia que arrancó por medio de un centro de fabricación de cableado aeronáutico en Chihuahua inaugurado en 1991.
A partir de esa fecha, destaca que la empresa abrió sus oficinas corporativas en la Ciudad de México, una planta de trenes de aterrizaje y una división de reparación de motores CFM56 en Querétaro.
En Mexicali tiene sus instalaciones de Electronics & Defense, donde se producen sistemas electromecánicos para el control de vuelo. En la capital de Baja California también hay un centro de mantenimiento para la reparación de dichas partes.
Desde Tijuana la empresa suministra todos los equipamientos necesarios para una cabina de avión totalmente integrada y mediante su filial EZ Air, que está en Chihuahua y se encarga de la fabricación de los elementos de la cabina de jets de Embraer.
“Hemos estado creciendo muy aceleradamente”, afirmó Cardona Seemann al resumir más de tres décadas de presencia de Safran en México. Actualmente, la compañía francesa cuenta con más de 15 mil empleados y opera 20 plantas de producción en el país, consolidándose como uno de los principales actores de la industria aeroespacial nacional.







