
Maricruz Hernández García, actual directora de aeropuertos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), reconoció que no fue fácil el lograr que reconocieran su trabajo en un sector aeronáutico históricamente dominado por hombres.
Sin embargo, ahora con más de 20 años de carrera y cerca de casi 10 en el puesto, la especialista es tomada como una referencia en la seguridad aeroportuaria y ante ello, y otros méritos, fue parte las “21 Mujeres de la industria aérea y aeroespacial” reconocimiento impulsado por A21 y T21 con motivo del Día Internacional de la Mujer.
“Estoy contenta y muy agradecida que me hayan contemplado dentro de estas 21 mujeres que estamos en la industria. Todas sin tener un número hemos hecho un gran trabajo enfocado en la seguridad de la aviación. En mi caso la aviación es una pasión”, expresó Hernández García.
La representante de AFAC, que recientemente tomó parte en el otorgamiento del Certificado del Sistema de Gestión de la Seguridad Operacional (SMS) del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), afirmó que tanto el Gobierno como la iniciativa privada deben trabajar de la mano para seguir abriendo espacios a la mujer en la industria.
“Hemos podido tener esa apertura en Gobierno e iniciativa privada. Creo que depende mucho de la cultura y que a nosotras como mujeres no nos dé miedo encaminarnos, impulsarnos, trabajar y decir que sí podemos, que tenemos capacidades iguales a los hombres, que podemos hacer sinergias”, expuso.
Hernández García es egresada de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional y cuenta con especialidades en Sistemas Aeroportuarios, Ingeniería y Certificación de Aeropuertos y Desarrollo Humano y tanto el camino académico como el profesional lo recorrería una y otra vez, pues su pasión por la aviación ha estado con ella desde niña.
“Lo volvería a hacer, a ir por el mismo camino, no me desviaría por otro. Esta pasión que tengo desde antes de los 10 años la volvería a seguir todas las veces”, confesó.
De hecho, sostuvo que si pudiera hablar con su yo de pequeña le aconsejaría que no le tenga miedo a los fracasos, no se limite por los tropiezos y que cualquier situación se puede mejorar”, finalizó.







