
Una investigación liderada por Jesús Guadalupe Monjardín Quevedo, docente e investigador de la Facultad de Ciencias de la Tierra y el Espacio de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), detectó que la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) tiene un 76% de riesgo estructural.
Para el estudio se utilizó un Radar de Apertura Sintética Interferométrica (InSAR) e inteligencia artificial.
La primera herramienta permite medir la distancia entre satélites equipados y el terreno con precisión milimétrica sin necesidad de acudir físicamente al lugar evaluado.
Los resultados señalaron un riesgo en los estados límites de servicio, lo cual puede influir en la percepción de comodidad y seguridad de los usuarios o indicar la necesidad de revisar posibles fallas futuras, y aunque no implica un riesgo de colapso inminente sí es urgente realizar evaluaciones directas en campo e instalar sensores como medida de prevención de accidentes.
El 76% de riesgo detectado en la T2 estaría asociado directamente a los mantenimientos que se le dieron al edificio durante 2023, indicaron los resultados, en los que también se mencionó que la T1 está en óptimas condiciones y sin indicios de riesgo elevado.
Monjardín Quevedo explicó que la inteligencia artificial se aplicó para clasificar zonas con un riesgo o movimiento similar, lo que permite evaluar cómo se comporta una ubicación con respecto a las demás, un elemento fundamental para determinar el riesgo estructural.
Esta herramienta también se usó para hacer una proyección al 2030, año en el que, de acuerdo al pronóstico, el riesgo estructural aumentará, por lo que se recomendó evaluar la situación directamente en el terreno mediante una inspección visual que permita identificar las causas.
El artículo fue publicado en la revista científica Results in Engineering.







