
Este fin de semana los asistentes al Tulum Air Show pudieron ver en primera fila un espectáculo aéreo que incluyó más de 20 aeronaves y que tuvo una duración de unas dos horas.
El contenido del show fue casi el mismo, con algunas variaciones entre el sábado y domingo.
El primer día se realizó en la Base Aérea Militar Número 20 del Aeropuerto Internacional de Tulum. Ahí, más de 500 personas se dieron cita para ver volar un helicóptero Black Hawk, aviones T6C Texans, un Spartan, F-5 y el aterrizaje de un comando de paracaidistas pertenecientes al grupo “Guerreros Águila”.
Cada salto, pirueta y acrobacia de los militares se ganó la sorpresa y ovación de los presentes, quienes aguantaron un sol a plomo y una temperatura de unos 30 grados.
Esta misma rutina se realizó el domingo 26 de abril en la playa Paraíso, dentro del Parque Jaguar de Tulum, la cual también tuvo una gran cantidad de asistentes.
En ambos días también hubo participación de aviadores civiles como la agrupación “Blackwing”, la cual está compuesta de un trío de avionetas Cessna.
Y si hubo alguien que opacó las acrobacias de los militares fue el piloto canadiense Jason Newburg, quien a bordo de su Pitts S-2S “The Viper” llevó a cabo una gran cantidad de acrobacias de alta dificultad que dejaron a los presentes de ambos días más que felices.
El piloto fue quien más bajo voló durante su rutina hecha en la playa, lo que cautivó más a los presentes.
El programa del sábado contó con el vuelo del avión Halcón 2.1 de Horizontec y el domingo hubo un par de aviadores con un paramotor atado en la espalda y un paracaídas, equipo con que realizaron su rutina en la playa.
De esta manera, el Tulum Air Show no solo reforzó los lazos comerciales entre actores de la industria, también dejó al público un buen sabor de boca en sus últimos dos días.







