
El nuevo directivo de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), David Cummins, reveló que se abandonará el programa de asociación público-privada Gold+ para la seguridad aeroportuaria, pero la privatización generalizada de la agencia sigue en los planes.
Este lunes el administrador sostuvo que planea acelerar las asociaciones público-privadas en los puntos de control de seguridad de los aeropuertos de todo el país.
Ya desde hace años la TSA permite que determinadas terminales opten por dejar de utilizar la seguridad federal proporcionada directamente por la agencia y recurran a contratistas privados a través del Programa de Asociación para la Inspección (SPP).
Actualmente entre 20 y 22 aeropuertos utilizan contratistas del SPP, entre ellos San Francisco y Kansas City.En los meses recientes la administración Trump ha estado planeando transferir las responsabilidades de la TSA a contratistas privados en un número cada vez mayor de aeropuertos y en lugar de utilizar el SPP creó el programa TSA Gold+.
Dicha iniciativa habría permitido que empresas privadas de seguridad adapten las operaciones a las necesidades específicas de cada terminal, manteniendo al mismo tiempo el cumplimiento de los “sólidos estándares federales de seguridad” establecidos por la TSA.
Esta medida provocó que varios actores de la industria, como aerolíneas y sobrecargos, expresaran su preocupación.
Tras poner fin al controvertido programa, Cummins afirmó que el SPP es la mejor manera de “aprovechar el papel del sector privado para ofrecer un sistema de aviación más seguro, protegido y eficiente”.







