
La Administración de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (TSA) conmemoró el 25 aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en memoria de las casi 3 mil personas que perdieron la vida y reafirmando el compromiso de la agencia de proteger los sistemas de transporte de Estados Unidos y mantenerse un paso adelante frente a amenazas en constante evolución.
En respuesta a los ataques del 11 de septiembre, la TSA fue creada después de que el presidente George W. Bush promulgara la Ley de Seguridad de la Aviación y el Transporte el 19 de noviembre de 2001, con el objetivo de fortalecer la seguridad del transporte y restablecer la confianza en el sistema de aviación.
La misión de la agencia permanece sin cambios: proteger los sistemas de transporte del país para garantizar la libertad de movimiento de las personas y del comercio.
“Durante 25 años, los hombres y mujeres de la TSA han cumplido esta misión con vigilancia, profesionalismo y un compromiso inquebrantable con el pueblo estadounidense. Mientras recordamos a quienes perdimos el 11 de septiembre y honramos el servicio que vino después, también miramos hacia el futuro. Las amenazas que enfrentamos hoy son sofisticadas y evolucionan constantemente”, afirmó David P. Cummins, administrador de la TSA.
“La TSA debe modernizarse para defenderse de ellas. Bajo el presidente Trump y el secretario Mullin, hemos puesto en marcha la Estrategia Horizon 25 para impulsar nuestras capacidades en todos los modos de transporte y garantizar que el 11 de septiembre nunca vuelva a repetirse. No bajo nuestra vigilancia”, añadió.
Durante los últimos 25 años, la TSA ha evolucionado de ser una fuerza federal de inspección recién creada a convertirse en una sofisticada agencia de seguridad basada en inteligencia y gestión de riesgos.
Actualmente, la seguridad de la aviación comienza mucho antes de que un pasajero llegue al punto de inspección e incluye análisis de inteligencia e intercambio de información, verificación de pasajeros, tecnologías avanzadas de inspección, equipos caninos, agentes federales de seguridad aérea, inspectores y una estrecha coordinación con aeropuertos, aerolíneas, autoridades policiales y socios internacionales.
La tecnología ha transformado los puntos de control mediante el despliegue de tomografía computarizada, tecnología avanzada de imágenes, sistemas de autenticación de credenciales y tecnología de comparación facial. TSA PreCheck y otras iniciativas de seguridad basadas en riesgos permiten a la agencia concentrar sus recursos donde aportan el mayor valor en materia de seguridad, al tiempo que mejoran la experiencia de los pasajeros.
Más allá de los aeropuertos, la TSA es responsable de proteger otros modos de transporte, incluidos puertos, ferrocarriles y ductos, además de grandes eventos como las celebraciones por el 250 aniversario de Estados Unidos y la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Los aproximadamente 60 mil empleados de la TSA continúan siendo el eje central de la misión de la agencia. Los oficiales de seguridad en el transporte y otros profesionales de la TSA operan tecnologías cada vez más sofisticadas, ayudan a identificar y responder a posibles amenazas y se adaptan conforme cambia el entorno de riesgos.
De cara al futuro, la TSA continuará modernizando las tecnologías de inspección, fortaleciendo la gestión de identidad, ampliando la seguridad basada en riesgos y mejorando la experiencia de los pasajeros. La agencia también seguirá adaptándose a amenazas emergentes, incluidos los riesgos cibernéticos y los sistemas de aeronaves no tripuladas, al tiempo que fortalece sus alianzas con el gobierno y la industria.
Después de 25 años del 11 de septiembre, la misión de la TSA permanece vigente: mantenerse por delante de las amenazas en evolución, mantener en movimiento los sistemas de transporte y proteger la libertad de desplazamiento de personas y mercancías, un principio fundamental del modo de vida estadounidense.







