
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con impedir que el fabricante canadiense Bombardier continúe vendiendo aeronaves en el mercado estadounidense, a menos que la compañía establezca producción en territorio americano.
En una publicación difundida en Truth Social, Trump escribió: “No más ventas de Bombardier en Estados Unidos”, y sostuvo que los productos del fabricante canadiense “no son suficientemente buenos”. También aseguró que más del 50% de los ingresos de Bombardier provienen de Estados Unidos y acusó a la empresa de depender de compradores, compañías, aeropuertos y servicios estadounidenses.
“Si quieren nuestro mercado, deben construir aquí y dejar de tratar a Estados Unidos como una ‘alcancía’”, señaló Trump, quien acompañó el mensaje con un llamado a “comprar estadounidense” y favorecer a empresas y productos del país.
El mandatario vinculó su advertencia contra Bombardier con las actuales diferencias comerciales entre Washington y Ottawa y acusó a Canadá de restringir la operación de compañías estadounidenses. Entre ellas mencionó específicamente a Gulfstream Aerospace, fabricante estadounidense de jets ejecutivos.
Trump afirmó que Canadá había impedido anteriormente que Gulfstream realizara negocios en ese país, una disputa que ya había llevado al mandatario a amenazar con imponer medidas contra aeronaves fabricadas en Canadá.
A principios de 2026, Trump planteó incluso la posibilidad de retirar la certificación estadounidense de los jets ejecutivos Global Express de Bombardier y aplicar un arancel de 50% a aeronaves canadienses si las autoridades de Canadá no aprobaban determinados modelos de Gulfstream. Esas medidas finalmente no fueron implementadas y Canadá certificó posteriormente varios modelos de Gulfstream.
El nuevo pronunciamiento eleva nuevamente la presión sobre Bombardier, cuya cartera actual está concentrada en jets ejecutivos de las familias Challenger y Global y que tiene en Estados Unidos uno de sus mercados más importantes.
La advertencia ocurre además en medio de una disputa comercial más amplia entre Estados Unidos y Canadá, que durante las últimas semanas ha derivado en nuevas tensiones arancelarias y desacuerdos sobre el acceso de empresas de ambos países a sus respectivos mercados.
Una eventual restricción a Bombardier tendría implicaciones más allá del fabricante canadiense, debido a la integración de la cadena de suministro aeroespacial de Norteamérica y al peso del mercado estadounidense en la aviación ejecutiva.





