
En materia de regulación sobre la salud mental de las tripulaciones aéreas, Europa registra importantes avances a raíz del accidente de la aerolínea Germanwings, afirmó el capitán Fernando Miragaya Ramírez de Gamboa, presidente del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA).
En entrevista con A21, el piloto español comentó que a raíz de este incidente se cambió la regulación, por lo que ahora se maneja una cultura en donde si un miembro de la tripulación no está en condiciones para volar puede decirlo “sin ningún tipo de miedo y la compañía lo tiene que ayudar”.
Como se recordará, el 24 de marzo de 2015, el copiloto del vuelo 9525 de Germanwings estrelló el vuelo de manera deliberada en los Alpes franceses, con un saldo fatal de 150 personas.A raíz de esta situación, la salud mental de las tripulaciones adquirió mayor relevancia y se implementaron programas de apoyo para los pilotos, en los que participan compañeros del gremio y profesionales de la psicología, señaló.“Se le ayuda a que no esconda el problema, que sepa que tiene recursos disponibles para combatir esa enfermedad mental que pueda tener cualquiera de nosotros”, comentó.
El presidente de SEPLA señaló que factores como el estrés, el cansancio y el consumo de alcohol o drogas pueden afectar a los pilotos, quienes, como cualquier otra persona, pueden necesitar apoyo.Insistió que en Europa se está trabajando mucho en materia de salud mental e indicó que desde SEPLA, junto con la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA), trabajan en este tema.
“Si bien, desde Europa estamos un poco más avanzados en este tema, tenemos reuniones continuas con ASPA y todos los sindicatos de Latinoamérica, porque están un poco más atrasados en toda la regulación”, dijo.
El capitán Miragaya reconoció que, dentro de Latinoamérica, México va más avanzado en materia regulatorio en lo referente al tema de salud mental.
Indicó que colaboran mucho con ASPA en temas de fatiga, factor que está considerado como “la muerte silenciosa”, al igual que ocurre con la presión alta.
“Nosotros intentamos que, desde ese plan, las programaciones de nuestros vuelos sean equilibradas y que no se vayan justo al límite legal de que un piloto esté volando 14 horas y que al día siguiente otras 14 horas, eso es una barbaridad”, concluyó.







