
La industria aeronáutica enfrenta un nuevo cuello de botella en su cadena de suministro: la limitada capacidad mundial para fabricar álabes y paletas de turbina, componentes esenciales para los motores de reacción que también son utilizados en equipos de generación eléctrica.
De acuerdo con un análisis publicado por The Wall Street Journal, la producción occidental de estas piezas se concentra principalmente en cuatro compañías: Howmet Aerospace, Precision Castparts, Consolidated Precision Products y DPC Holdings, matriz del grupo británico Doncasters.
La relevancia de estos proveedores va más allá de la aviación comercial. Sus componentes son utilizados por fabricantes de aeronaves como Boeing y Airbus; productores de motores como GE Aerospace, Rolls-Royce y Pratt & Whitney; compañías energéticas como GE Vernova, Siemens Energy y Mitsubishi Heavy Industries; y programas militares como el avión de combate F-35.
La fabricación de estas piezas implica procesos altamente especializados. Durante un encuentro con inversionistas, John Plant, director ejecutivo de Howmet Aerospace, explicó que los motores deben soportar durante el despegue temperaturas superiores a mil 650 grados centígrados, además de rotaciones a gran velocidad y presiones extremas.
SemiAnalysis calificó los álabes y las paletas como algunos de los componentes “más exigentes fabricados por la industria moderna”. Su producción requiere hornos de vacío especializados, personal altamente capacitado y superaleaciones elaboradas con materias primas como níquel, titanio, cobalto y vanadio.
El problema se ha intensificado por el aumento simultáneo de la demanda en dos industrias. Por una parte, los fabricantes de aviones intentan acelerar sus entregas después de las disrupciones provocadas por la pandemia de 2020. Por otra, la expansión de los centros de datos y de la infraestructura relacionada con la inteligencia artificial está elevando los pedidos de turbinas de gas para generación eléctrica.
En el primer trimestre (1Q), Howmet reportó un incremento anual de 20% en sus ventas al sector aeroespacial comercial, mientras que sus ingresos relacionados con turbinas de gas crecieron 39%. La empresa, que asegura controlar más del 50% del mercado mundial de componentes para turbinas de gas, prevé duplicar los ingresos de ese segmento en un periodo de tres a cinco años.
Precision Castparts también registró aumentos de 9.4% en productos aeroespaciales y de 18.9% en turbinas de gas para generación eléctrica. En el caso de DPC, los ingresos de sus negocios aeroespacial y energético avanzaron 43% y 29%, respectivamente.
La limitada capacidad de producción ya tiene consecuencias para las aerolíneas. Los plazos de entrega de nuevas aeronaves alcanzan 10 años o más, mientras que algunas turbinas de gran potencia para generación eléctrica presentan esperas de hasta ocho años.
Ante la imposibilidad de recibir nuevos aviones en plazos reducidos, los operadores están prolongando la vida útil de sus flotas y elevando sus compras de refacciones. En Howmet, el negocio de repuestos pasó de representar 11% de los ingresos en 2019 a cerca de 23% en la actualidad.
Sin embargo, ampliar la capacidad industrial no es un proceso inmediato. Nigel Chiang, analista de SemiAnalysis, advirtió que los fabricantes asumen los costos fijos del ciclo y corren el riesgo de invertir excesivamente si la demanda de infraestructura vinculada con la inteligencia artificial se desacelera.
Además, los hornos de vacío especializados pueden tardar más de dos años en ser entregados. Una nueva línea de producción también puede desechar más del 50% de sus piezas durante sus primeras etapas, mientras alcanza niveles adecuados de calidad, según Ken Herbert, analista de RBC Capital Markets.
Howmet prevé elevar sus gastos de capital a 500 millones de dólares (mdd), alrededor de 10% más que en 2025. DPC, por su parte, planea invertir 58 mdd durante los próximos 12 meses, frente a los 31 mdd ejercidos en 2025. Parte de esas ampliaciones sería financiada directamente por sus principales clientes.
Kristine Liwag, analista de Morgan Stanley, consideró que el riesgo de exceso de capacidad no será significativo antes de 2030. También señaló que las aerolíneas se muestran renuentes a cancelar pedidos, incluso ante escenarios de incertidumbre geopolítica.
“Si cancelaras tu turno de entrega, tendrías que esperar cinco o 10 años para conseguir otro”, explicó.
La escasez de proveedores y las extensas carteras de pedidos darán a los fabricantes de componentes margen para aumentar sus precios. En Howmet, esta tendencia contribuyó a elevar el margen operativo de 16.6% en 2019 a 25.5% el año pasado.
Para las aerolíneas, el escenario implica mayores costos de mantenimiento, una dependencia prolongada de aeronaves antiguas y menor flexibilidad para renovar o ampliar sus flotas.
A largo plazo, la competencia entre la aviación y el sector energético por capacidad industrial, materiales estratégicos y personal especializado podría convertirse en uno de los principales límites para el crecimiento del transporte aéreo mundial.







