
Tormentas eléctricas y escasez de personal en el control de tránsito aéreo provocaron que los principales aeropuertos de Nueva York —JFK, LaGuardia y Newark Liberty— tuvieran más de 4 mil 500 afectaciones en sus operaciones al cierre de la semana pasada.
De acuerdo a información del medio Simple Flying, entre estos factores hubo más de 500 vuelos cancelados y más de 4 mil sufrieron retrasos el viernes.
La Administración Federal de Aviación (FAA) atribuyó las afectaciones a la combinación de condiciones meteorológicas peligrosas y una capacidad limitada del control de tráfico aéreo.
Ante esto, las autoridades advirtieron a los viajeros que los retrasos podrían continuar conforme las tormentas avanzaban por el noreste de Estados Unidos, mientras que las operadoras recomendaron verificar el estado de los vuelos antes de acudir al aeropuerto.
Como medida de seguridad ante las tormentas, la FAA implementa medidas de gestión del tráfico aéreo como demoras en tierra y una reducción en las tasas de llegada de vuelos a varios aeropuertos.
A esto se le suma un déficit de controladores certificados, uno de los principales problemas que atraviesa actualmente Estados Unidos respecto al sector.
Debido a la importancia de JFK, LaGuardia y Newark Liberty en el sistema aeroportuario, las afectaciones se extendieron más allá del área metropolitana de Nueva York, afectando tanto a operaciones nacionales e internacionales.






