
El Tribunal General de la Unión Europea dictaminó que la fabricación de aviones privados no puede ser excluida de una lista de actividades consideradas ambientalmente sostenibles, anulando así una decisión de la misma Comisión Europea.
De acuerdo a información de Reuters, la lista en disputa, taxonomía de finanzas sostenibles, tiene como objetivo proporcionar a los inversionistas una visión general de las inversiones verdes.
En 2023 la Comisión excluyó de este listado a las aeronaves destinadas a la aviación privada o a la aviación comercial de negocios, basándose en las emisiones de CO2 por pasajero-kilómetro en comparación con otros modos de transporte.
Dassault Aviation, fabricante francés de aeronaves, fue quien impugnó esta decisión, la cual etiquetó de ilegal.
El Tribunal General señaló que otros modos de transporte no necesariamente pueden considerarse alternativas bajas en carbono, ya que los aviones privados poseen características específicas en términos de flexibilidad, velocidad y conectividad.
Además, sostuvo que la huella de CO2 está relacionada con la operación de las aeronaves y no con su fabricación.
El organismo también observó que la Comisión, la cual puede apelar el falló en un plazo de dos meses, no había tomado en cuenta que los aviones privados pueden operar con combustible sostenible.







