
La Comisión Europea seguirá adelante con sus planes de cobrar a las aerolíneas por las emisiones de carbono de los vuelos internacionales, esto a pesar del riesgo de tensiones con Estados Unidos y la oposición de las compañías aéreas.
El Sistema de Comercio de Emisiones (ETS), que sirve de marco de fijación de precios de carbono, actualmente solo aplica a los vuelos dentro de la Unión Europea (UE), exentando las rutas fuera de Europa, las cuales representan la mayor parte de las emisiones del sector.
La Comisión afirmó este martes 12 de mayo que dicho desequilibrio debe terminar. Se espera una revisión del ETS para julio que buscará una fijación efectiva del precio del carbono para la totalidad de las emisiones de la UE, dijo Polona Gregorin, jefa de la unidad de transporte del departamento climático del organismo, durante una reunión con grupos de presión de la aviación.
Datos de Transport & Environment afirmaron que si el ETS hubiera aplicado a todos los vuelos de salida el año pasado, los ingresos totales para la UE y sus países miembros podrían haber recaudado 14 mil 896 millones de dólares (mdd), tres veces más de lo que se recaudó del sector aeronáutico en 2025.
“Un principio importante es garantizar igualdad de condiciones entre operadores, lo que significa que en las mismas rutas todos los operadores —europeos y no europeos— sean tratados de la misma manera”, afirmó Gregorin sobre la aplicación de las reglas.
Por su parte, Vincent De Vroey, director de fabricantes Aeroespacial, Seguridad y Asociación de Industrias de Defensa de Europa, advirtió que aplicar esta nueva regla de precios a aerolíneas de Estados Unidos podría desencadenar una disputa comercial.
En tanto, Ourania Georgoutsakou, directora de Airlines for Europe (A4E) propuso reforzar el plan CORSIA para que “eventualmente sea el único sistema global de fijación de precios al carbono.
Ambos grupos privados se han mostrado en contra de la aplicación de las nuevas reglas de ETS.







