
Boeing validó el nuevo desempeño furtivo (stealth) de su aeronave de combate colaborativo MQ-28 Ghost Bat, la cual está diseñada para complementar a otros aviones tripulados mediante la ejecución de misiones como vigilancia, guerra electrónica y multiplicación de fuerza, manteniendo al mismo tiempo una baja firma de radar.
“La combinación de una plataforma altamente capaz, características furtivas, autonomía avanzada e inteligencia artificial proporciona a las fuerzas aéreas una capacidad sin precedentes para ampliar la efectividad de sus misiones y su flexibilidad operativa”, afirmó Brad Thompson, director de Phantom Works Australia.
Para medir el nivel de furtividad de una aeronave se realizan pruebas de sección transversal radar, que evalúan qué tan detectable es un avión por los sistemas de radar enemigos.
Dichas pruebas realizadas sobre el MQ-28 tuvieron como objetivo proporcionar a los clientes datos objetivos y repetibles sobre la capacidad de supervivencia de la aeronave y los riesgos de detección.
De acuerdo a la información compartida por Boeing, la baja firma radar de la aeronave reduce la distancia a la que los radares enemigos pueden detectarla e interceptarla, lo que aumenta su capacidad de supervivencia en entornos altamente disputados.
El desarrollo del MQ-28 comenzó en 2017, realizó su primer vuelo en 2021 y desde entonces ha acumulado más de 150 vuelos y múltiples demostraciones operativas.







