
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) pidió cambios en la manera en que se evalúan las condiciones de las pistas durante lluvias intensas, al señalar que el sistema actual incrementa el riesgo de excursiones de pista.
La dependencia emitió tres recomendaciones de seguridad dirigidas a la Administración Federal de Aviación (FAA) con el objetivo de mejorar su matriz de evaluación de condiciones de pista, conocida como RCAM por sus siglas en inglés.
Las distancias de aterrizaje en pistas mojadas se calculan utilizando la matriz actual. La NTSB recomendó que la FAA actualice la RCAM para considerar la disminución progresiva del coeficiente de fricción de frenado de las ruedas —medida que determina qué tan resbaladiza es una pista— asociada al aumento en la intensidad de las precipitaciones.
Asimismo, recomendó que la FAA incorpore descriptores adicionales de intensidad de lluvia en los reportes meteorológicos aeronáuticos para identificar precipitaciones que superen el umbral actual de lluvia intensa de 0.3 pulgadas por hora.
Los descriptores de intensidad de lluvia utilizados actualmente en los reportes meteorológicos aeronáuticos no permiten identificar las precipitaciones más severas que pueden registrarse en un aeropuerto, lo que limita la capacidad de las tripulaciones de vuelo para evaluar con precisión las condiciones de la pista y la distancia de aterrizaje requerida.
Las recomendaciones surgen tras investigaciones de la NTSB sobre 11 accidentes e incidentes de excursión de pista ocurridos entre 2008 y 2022 después de aterrizajes en pistas mojadas.
En una de esas investigaciones, relacionada con la excursión de pista de un Boeing 737 en Jacksonville, Florida, en 2019, la NTSB determinó que la causa probable fue, en parte, “una pérdida extrema de fricción de frenado debido a la lluvia intensa y la profundidad del agua en la pista sin ranuras, lo que resultó en hidroplaneo viscoso”.
Igualmente se señaló que las intensidades de lluvia registradas en ese momento fueron entre dos y ocho veces superiores al umbral establecido para lluvia intensa. Bajo esas condiciones, el frenado puede reducirse a tal grado que los pilotos no deberían intentar aterrizar.







