
El mercado doméstico de Estados Unidos enfrenta actualmente su crisis estratégica más reciente que puede terminar en la quiebra de aerolíneas, una fusión o adquisición, afirmó John Grant, analista en jefe de OAG.
“Ningún mercado está siendo puesto a prueba tanto como el de Estados Unidos en este momento. Frente a diversas fuerzas externas, las aerolíneas están revisando sus opciones estratégicas, con implicaciones significativas para el mercado, los aeropuertos y los pasajeros”, señaló el especialista.
Una regla de la economía básica dicta que muchos de los principales problemas giran en torno a la oferta y, en el caso de la aviación, a la capacidad, y sobre todo, a los tipos de capacidad que se están ofreciendo, agregó Grant.
A nivel internacional, la capacidad está alrededor de los 99.1 millones de asientos programados para esta temporada de verano y el 51% se concentra en las aerolíneas estadounidenses, aunque el foco actual está en el mercado doméstico, donde el sector no vive su mejor momento.
En la última década la capacidad doméstica en EU ha crecido un 19% tanto en aerolíneas tradicionales como de bajo costo (LCC), equilibrio y consistencia que reflejan un mercado maduro y ordenado, donde cada operadora aerolínea conocía su posición y se beneficiaba de ella.
United y Delta han dominado esta parte por encima de American, esto en cuanto a aerolíneas tradicionales; mientras que en el segmento de bajo costo Southwest sigue siendo el claro líder, seguido de JetBlue.
De hecho, la producción de capacidad de Southwest la posiciona como la segunda mayor aerolínea en el mercado doméstico de Estados Unidos, ligeramente por delante de Delta.
Para Grant, todo gira en torno al costo, pues las aerolíneas exitosas están obsesionadas con el control de estos y son “implacables en sus procesos”.
Para las LCC mantener los costos unitarios bajo control es esencial; una vez que comienzan a subir, es extremadamente difícil revertir la tendencia, algo que han experimentado Spirit y JetBlue.
“Si a esto se suman costos operativos crecientes y precios elevados del combustible, la supervivencia se vuelve complicada. Las aerolíneas estadounidenses generalmente no cubren (hedge) el precio del combustible, comprando a precios de mercado”, comentó Grant.
Actualmente, Spirit paga más de 4 dólares por galón frente a un presupuesto de 2.67 dólares, mientras que su previsión para 2027 es de 2.14 dólares, brecha que difícilmente puede compensarse con aumentos tarifarios.
Grant afirmó que a pesar del crecimiento de capacidad en la última década por la intensidad competitiva se llegó a un punto en el que “la supervivencia de todos los jugadores parece cada vez más difícil”.
Concluyó que existe una “clara presión” para que algo ocurra en el mercado estadounidense en los próximos meses: ya sea la quiebra de una o dos aerolíneas, una fusión o una adquisición liderada por un operador de bajo costo financieramente más sólido.







