
La Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una directiva de aeronavegabilidad para abordar los riesgos derivados de un problema en el sistema de control ambiental del Boeing 737 MAX que puede provocar que las cabinas de los aviones lleguen a temperaturas peligrosamente altas.
En respuesta, Boeing señaló que el problema viene de una “falla de cable a tierra” y que está desarrollando una “solución de ingeniería”.
La directiva de la FAA se dio como respuesta a dos eventos que involucraron “temperatura excesivas” en cabina y cabina de mando que no se pudieron controlar por la tripulación mediante los procedimientos existentes.
La dependencia otorgó a los operadores de la familia 737 MAX en servicio un plazo de 30 días para actualizar los manuales de vuelo e incluir los procedimientos que los pilotos deberán seguir para atender el problema.
Boeing respaldó la decisión de la FAA y afirmó que la solución se incorporará a los modelos MAX 8 y 9, y estará lista para las versiones 7 y 10 antes de que sean certificadas.
La investigación de la FAA rastreó el problema hasta un interruptor automático disparado en la unidad de control de energía auxiliar de los aviones, publicó el medio Flight Global. Dicho circuito suministra energía a las funciones de aire acondicionado y presurización de cabina.
El disparo del circuito “provoca una señal eléctrica errónea e involuntaria a tierra” que ordena a los actuadores cerrar ambas compuertas de los deflectores de aire del 737 MAX.
Estas compuertas cubren las entradas que canalizan aire de enfriamiento hacia los intercambiadores de calor del sistema de aire acondicionado y cuando se cierran el sistema de aire puede “suministrar aire excesivamente caliente a la cabina y a la cabina de mando”, lo que podría derivar en “temperaturas excesivamente altas e incontrolables”, agregó la FAA.
Bajo estas condiciones puede haber lesiones o incapacidad de la tripulación de vuelo y pasajeros.







