
Aerolíneas alrededor del mundo están reactivando sus aviones que permanecían en tierra, pero las facturas que dejó la crisis de motores que duró algunos años se quedarán más tiempo de lo deseado.
Un caso puntual es Air New Zealand, la cual durante la problemática de motores perdió hasta un 20% de su flota, por lo que tuvo que arrendar aeronaves y motores para proteger su programación.
Si bien la disponibilidad de aviones ha mejorado, el director ejecutivo Nikhil Ravishankar dijo a Reuters que podrían pasar entre 12 y 18 meses antes de que puedan deshacerse de los arrendamientos adicionales y los costos relacionados, compensados solo parcialmente por las indemnizaciones de los proveedores.
Las entregas retrasadas Boeing y Airbus también han añadido presión al mantener las aeronaves más antiguas en servicio durante más tiempo y obligan a algunas aerolíneas a realizar trabajos en los motores que esperaban poder evitar.
Reuters revisó datos del Departamento de Transporte (DOT) de Estados Unidos y encontró que en seis grandes operaciones de aerolíneas locales el gasto reportado en mano de obra para motores, reparaciones de los propulsores de aeronaves y materiales de estos aumentó alrededor de 68% entre 2019 y 2025, mientras que las horas voladas aumentaron aproximadamente 10%.
Durante el primer trimestre de 2026 el gasto reportado en esas categorías aumentó 17% interanual, mientras que las horas voladas aumentaron menos de 2%.
Los últimos informes regulatorios de United y American mostraron mayores gastos de mantenimiento durante el primer semestre, impulsados en parte por trabajos de revisión de motores.
Sin embargo, no todo el incremento del mantenimiento de los motores más nuevos está relacionado con problemas técnicos, pues las flotas que maduran también requieren más trabajos programados.
Los arrendamientos de corto plazo de algunos motores LEAP y PW1100G más nuevos han superado los 6 mil 500 dólares diarios en operaciones concretadas durante el último año, frente a alrededor de 5 mil dólares diarios en 2022-23, según la consultora aeronáutica IBA.
JetBlue llegó a señalar que algunos motores Pratt & Whitney pueden tardar entre 200 y 300 días en completar una visita al taller.







