
Las mayores aerolíneas del mundo se han volcado en una carrera para desarrollar e implementar herramientas basadas en inteligencia artificial (IA) que les permita determinar un precio específico para cada viajero.
Bloomberg publicó que hay operadoras que ya emplean equipos de analistas para ayudar con modelos de fijación de precios que toman en cuenta el comportamiento de los clientes y la actualidad del mercado, como la demanda, asientos disponibles, precios de la competencia, entre otros factores.
Este enfoque ha dado al nuevo sistema de fijación de tarifas el nombre de precios dinámicos (dynamic pricing) y el objetivo de todo este procesamiento de datos es encontrar el precio máximo que cada individuo está dispuesto a pagar por cada vuelo en cualquier momento determinado.
Un ejemplo sencillo es la práctica de aumentar las tarifas un 20% una vez que un vuelo determinado ha vendido el 25% de sus asientos.
Delta Air Lines y Virgin Atlantic son algunas de las que apostaron por este proceso argumentando que ha habido un incremento en los costos operativos.
El objetivo es extraer todos los ingresos posibles de cada pasajero sin ofrecer productos o servicios nuevos o mejorados, con el fin de maximizar las ganancias.
Aquí es donde entra la IA, pues gracias a sus motores puede considerar una enorme cantidad de datos en un corto período de tiempo, impulsando análisis de mercado mucho más sofisticados.
Este modelo ya ha sido criticado por ir en contra del consumidor, pero las aerolíneas sostienen que la tecnología también servirá para ahorrar dinero a los viajeros en itinerarios con menor demanda mediante la reducción de precios.







