
Luego de anunciar el cese definitivo de sus operaciones, Spirit Airlines solicitó a un tribunal de Estados Unidos la aprobación para pagar 10.7 millones de dólares (mdd) en bonos de retención a empleados que permanezcan durante el proceso de cierre, así se señaló en un documento judicial al que Reuters tuvo acceso.
La aerolínea de bajo costo (LCC) anunció el pasado 2 de mayo que dejaría de operar, luego de más de tres décadas de vida y no sobrevivir a un segundo proceso de bancarrota en menos de dos años.
“Nos enorgullece el impacto que nuestro modelo de bajo costo ha tenido en la industria durante los últimos 34 años y esperábamos seguir atendiendo a nuestros pasajeros durante muchos años más”, comentó la empresa en un comunicado.
El último vuelo de Spirit fue el NK1833, el cual cubrió la ruta entre Detroit y Dallas/Fort Worth mediante un Airbus A320.
“Espero que todo salga bien”, fueron parte de las palabras que los controladores de tránsito de la terminal le dedicaron a los pilotos de la aeronave mientras aterrizaba durante la madrugada del 2 de mayo.
El alza en el precio de combustible por la guerra en Medio Oriente fue mortal para Spirit, la cual tuvo que agregar 100 mdd en costos adicionales, lo que superó su liquidez restante, de acuerdo a lo plasmado en el documento judicial.
En su momento se reportó sobre un rescate federal de 500 mdd de última hora, pero el mismo presidente Donald Trump se mostró escéptico respecto al acuerdo, el cual al final no se dio al no llegar a un consenso con los acreedores de la aerolínea.
Spirit señaló que los 10.7 mdd son esenciales para retener a empleados clave en áreas financieras, legales, técnicas, operativas y de gestión de activos para tener un cierre ordenado.
Adicionalmente, la operadora planea pagos separados para sus tres principales ejecutivos, aunque esos montos no han sido revelados.
En el documento judicial el director financiero, Fred Comer, afirmó que Spirit no tiene “ninguna alternativa a un cierre ordenado” y que “ya no existen vías viables para una reestructuración o la continuidad de operaciones”.
Spirit también informó al tribunal que no cuenta con fondos suficientes para realizar una subasta completa de sus activos, por lo que busca autorización para ventas aceleradas o, en algunos casos, su abandono, permitiendo a los acreedores recuperar directamente aeronaves y motores.
De acuerdo a un análisis de Data Appeal y Mabrian, plataforma global de inteligencia turística, la quiebra de Spirit significó la pérdida del 4.5% de capacidad doméstica de bajo costo en Estados Unidos.
El 91.3% de la capacidad afectada corresponde a rutas dentro de EU, mientras que el resto se reparte en operaciones que conectaban dicho país principalmente con México, Centroamérica y el Caribe.
Spirit era la novena línea en Estados Unidos por capacidad total y acumulaba el 1.4% de la conectividad doméstica total en el país y el 4.5% atendiendo solo a las LCC.







