
Tras reportar una pérdida anual superior a los 2 mil 400 millones de dólares (mdd), Air India ha volteado a sus accionistas para buscar un apoyo financiero, publicó el medio indio The Economic Times.
La pérdida corresponde al ejercicio fiscal finalizado el 31 de marzo, el cual estuvo marcado por el accidente de un Boeing 787 Dreamliner, el cierre del espacio aéreo de Pakistán para aerolíneas indias y el conflicto en Medio Oriente, y fue mucho mayor a la estimación interna que se tenía: mil 600 mdd y que reportó Bloomberg News en enero pasado.
Air India ya está en conversaciones con Tata Group, su principal accionista, y Singapore Airlines, que posee el 25.1% de participación, para acceder al capital que necesita.
El monto aportado todavía está en discusión, pero podría ser menor a lo que la aerolínea necesita, lo que implicaría que Air India tendría que buscar otras opciones de financiamiento, comentaron fuentes cercanas al caso.
A esta crisis financiera se suma la salida del CEO Campbell Wilson, quien la semana pasada anunció su intención de dejar el cargo a finales de este año y señalamientos de una mala gestión en temas de seguridad por parte de reguladores locales.
Reducir las pérdidas también se ha establecido como una de las condiciones clave para aprobar un tercer mandato del presidente de Tata Group, Natarajan Chandrasekaran, según informó Bloomberg News en febrero.







