
Avelo Airlines dejará de operar vuelos de deportación para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos debido a la crítica social que recibió por hacerlo, así lo dejó ver Andrew Levy, CEO de la operadora.
A su vez, el directivo confirmó que se recortarán rutas comerciales y de personal dentro de la empresa de vuelo que tiene apenas cuatro años de vida.
“Trasladamos una parte de nuestra flota a un programa gubernamental que prometía mayor estabilidad financiera, pero que nos colocó en el centro de una controversia política”, dijo Levy en un correo electrónico enviado a los empleados la noche del martes 6 de enero, al que tuvo acceso CNBC.
“El programa ofreció beneficios a corto plazo, pero finalmente no proporcionó ingresos suficientemente consistentes y predecibles como para compensar su complejidad operativa y sus costos”, agregó.
Avelo cerrará su base en Mesa, Arizona, una vez que concluyan los vuelos para ICE y también acordó devolver seis de sus aviones Boeing 737-700.
Otras bases a cerrar son las del Aeropuerto Internacional Raleigh-Durham y el Aeropuerto Internacional de Wilmington, ambos en Carolina del Norte.
“Habrá algunas oportunidades de transferencia, pero necesitaremos reducir el número de puestos debido a una flota y una red más pequeñas”, escribió Levy sobre el recorte de personal.
La decisión de dejar de colaborar con ICE fue celebrada por el sindicato que representa a los sobrecargos de la aerolínea.
“La industria aérea está en constante cambio, pero hemos enfrentado demasiados cambios en nuestra aerolínea, incluida la operación de ciertos vuelos para los que originalmente no nos habíamos inscrito”, señaló el gremio a sus afiliados.
Levy cerró su mensaje al personal afirmando que la aerolínea recaudó “una cantidad sustancial de nuevo capital” a finales del año y que la posición financiera de la compañía “nunca había sido tan sólida”.







