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18/09/2018

El futuro ya está aquí; es necesario un cambio real para enfrentarlo

Francisco M. M… / Jueves, 12 Julio 2018 - 12:03

"El futuro comienza hoy, no mañana"
–Juan Pablo II.

Las previsiones de hace apenas un año empiezan a convertirse en realidad y es que el número de pasajeros que abordan aviones comerciales en todo el mundo está creciendo en poco más de un 4.4% anual, y se siguen registrando récords en muchas áreas del planeta. 

Ante esto, y de acuerdo con el más reciente pronóstico de Airbus, en los próximos 20 años será necesaria la friolera de 37 mil aviones de pasajeros y unos 750 para transportar carga. De acuerdo con el fabricante francés, más del 70% de esas aeronaves serán de un solo pasillo contra el 30% de aviones de cabina ancha. Además, se estima que la mitad de estos nuevos aviones sustituirán modelos antiguos (menos eficientes en uso combustible).

Se espera que estos aviones sean motor de crecimiento para la industria aérea mundial, liderada por la región de Asia Pacífico. Además, los nuevo vehículos servirán para atender la gran tendencia de aumento de vuelos comerciales domésticos, como ocurre en la India.

Como ya lo hemos comentado en este espacio, es muy predecible en el mediano plazo un mayor aumento del turismo, la liberación de la industria aérea y la evolución de los modelos de negocio tradicionales por parte de las grandes aerolíneas.

Desde luego que la competencia se vislumbra realmente feroz y los gobiernos de todo el mundo pujarán por qué sus aerolíneas puedan volar haciendo uso de todas las libertades. Una muestra de eso la estamos tendiendo en los intentos que algunas empresas aéreas están llevando a cabo para volar rutas que son clave por su gran conectividad mundial.

Sumado a ello, la necesidad de profesionales en todas las ramas de la aeronáutica será inmensa, pues solo entre pilotos serán necesarios más de 650 mil en los próximos treinta años. Algunas medidas para soportar esta demanda, y que ya se están implementando en algunos países, incluyen: esquemas de aumento a la edad de jubilación; unificación de leyes y reglamentos regionales, y una licencia internacional para que los pilotos puedan trabajar en cualquier parte del mundo y en la aerolínea que les ofrezca las mejores condiciones contractuales, sin mayores trámites. 

Hablando de nuestra industria aérea mexicana, hay que admitir que siempre hemos estado rezagados en cuanto a pensamiento y acciones, y nos ha resultado difícil actuar con visión y de cara a un futuro que ya está aquí.  

No es un secreto, y lo hemos dicho hasta el cansancio, que la burocracia de nuestras autoridades aeronáuticas –particularmente en los departamentos de Licencias para el Personal Técnico y de Medicina de Aviación de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC)– es comparable a la de algunos países africanos que no representan, ni por mucho, el volumen de tráfico de nuestra aviación.

Todo esto sucede ante los ojos de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores y del Colegio de Pilotos Aviadores de México, instituciones que, pese a algunos esfuerzos, no han podido lograr la disminución de trámites y obstáculos para que sea posible contar con los pilotos que la industria va a requerir en el corto y mediano plazo.  

Puedo asegurar que en ningún lugar del mundo le toma a un piloto hasta un año después de graduarse para cumplir con todos los requisitos exigidos por las autoridades aeronáuticas mexicanas, ya sea para la obtención o convalidación de su licencia comercial, o para la recuperación de su cédula profesional.

Tal parece que en diciembre próximo el ingeniero Javier Jiménez Espriú, un verdadero profesional y de mucha experiencia en la aviación, estará tomando posesión como Secretario de Comunicaciones y Transportes. 

Ojalá que el cambio que tanto se ha anunciado a través de promesas de campaña se haga realidad y que el nuevo secretario ponga el orden de una buena vez por todas en todos los departamentos de DGAC, para poner a la industria aérea mexicana a nivel de primer mundo. Así sea.

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